Vía Láctea

Detrás del núcleo de nuestra galaxia

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La cara oculta de la Vía Láctea

por Amelia Ortiz · Publicada 16 octubre, 2017 ·
16/10/2017 de Max Planck Institute for Radio Astronomy / Science

Ilustración de artista de la Vía Láctea con la posición del Sol y de la región de formación de estrellas G007.47+00.05 en el lado opuesto de la galaxia, en el brazo espiral de Scutum-Centaurus. Crédito: Bill Saxton, NRAO/AUI/NSF; Robert Hurt, NASA.

Astrónomos del Instituto Max Planck de Radioastronomía y del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian han medido directamente la distancia a una región de formación de estrellas en la cara opuesta al Sol de nuestra galaxia la Vía Láctea, utilizando el VLBA (Very Long Baseline Array). Su logro penetra profundamente en la terra incógnita de la Vía Láctea y casi duplica el récord anterior de medida de distancias dentro de nuestra Galaxia.

Las medidas de distancia son cruciales para comprender la estructura de la Vía Láctea. La mayor parte del material de nuestra galaxia, que consiste principalmente en estrellas, gas y polvo, se halla en un disco plano en el que se encuentra inmerso nuestro Sistema Solar. Como no podemos ver nuestra galaxia de cara, su estructura, incluyendo la forma de sus brazos espirales, puede sólo ser cartografiada midiendo distancias a objetos de toda la Galaxia.

Midiendo el ángulo del cambio aparente en la posición de un astro en el cielo cuando es observado desde puntos opuestos de la órbita de la Tierra (paralaje), un sencillo cálculo trigonométrico permite averiguar la distancia a ese objeto. Cuanto menor es el ángulo medido, mayor es la distancia.

Las nuevas observaciones con la red de radiotelescopios VLBA, distribuidos por todo el mundo, realizadas entre 2014 y 2015, han permitido medir una distancia de más de 66 mil años-luz a una región de formación de estrellas llamada G007.47+00.05, que se encuentra en el lado opuesto al Sol de la Vía Láctea, 27 mil años-luz más allá del centro galáctico. El récord anterior de una medida de paralaje estaba en 36 mil años-luz.

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Estamos en una galaxia especial?

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¿Es la Vía Láctea una galaxia especial?

por Amelia Ortiz · Publicada 21 septiembre, 2017 ·
21/9/2017 de Yale University / The Astrophysical Journal

Imagen óptica en tres colores de una hermana de la Vía Láctea. Crédito: Sloan Digital Sky Survey.

La galaxia más estudiada del Universo, la Vía Láctea, podría no ser tan “típica” como se pensaba, según un estudio nuevo.

La Vía Láctea, que alberga la Tierra y su sistema solar, posee varias docenas de galaxias satélite más pequeñas. Estas galaxias menores están en órbita alrededor de la Vía Láctea y son útiles para comprender la propia Vía Láctea.

Los resultados iniciales del estudio SAGA (Satellites Around Galactic Analogs) indican que las satélites de la Vía Láctea son mucho más tranquilas que las de otros sistemas de luminosidad y entornos similares. Muchas satélites de estas galaxias “hermanas” están formando estrellas de manera activa, pero las satélites de la Vía Láctea son principalmente inertes, según han descubierto los investigadores.

Esto es importante, según los científicos, porque muchos modelos de lo que ya sabemos acerca del Universo se basan en galaxias que se comportan de modo parecido a la Vía Láctea.

“Utilizamos la Vía Láctea y su entorno para estudiar absolutamente todo”, explica Marla Geha (Yale University). “Cientos de estudios son publicados al año sobre materia oscura, cosmología, formación estelar y formación de galaxias, utilizando la Vía Láctea como guía. Pero es posible que la Vía Láctea sea un caso especial”.

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El exterior de nuestra galaxia

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La región exterior de la galaxia

por Amelia Ortiz · Publicada 2 agosto, 2017 ·
2/8/2017 de CfA / The Astrophysical Journal

Reconstrucción artística de la galaxia de la Vía Láctea, mostrando las posiciones de los diferentes brazos espirales. Crédito: NASA.

El Sol está situado dentro de uno de los brazos espirales de la galaxia de la Vía Láctea, a unos dos tercios de la distancia entre el centro y las regiones exteriores. Como estamos dentro de la galaxia, el oscurecimiento por el polvo y la confusión de fuentes que se hallan a lo largo de nuestra línea visual hacen que el cartografiado de la galaxia sea una tarea difícil. Los astrónomos piensan que la galaxia es una espiral simétrica.

La galaxia no es perfectamente plana. Está un poco alabeada lo que permite que puedan verse mejor y con menos confusión algunas estructuras lejanas, al menos en dirección a las constelaciones Scutum y Centauro. Astrónomos del CfA descubrieron hace diez años una gran estructura espiral dentro de esta lejana región alabeada, llamándola “brazo exterior de Scutum-Centauro”, que parece ser una contrapartida simétrica del brazo espiral que hay en el lado opuesto, en dirección a Perseo.

Utilizando medidas en radio de gas ionizado presente en el brazo de Scutum-Centauro, ahora un equipo de astrónomos ha encontrado en él 140 posibles zonas de formación de estrellas, hallando pruebas de la presencia de estrellas jóvenes masivas en un 60 por ciento de ellas. El estudio demuestra que en el brazo se siguen formando estrellas nuevas, algunas hasta con 40 veces la masa del Sol. Estas estrellas y sus ambientes ionizados constituyen, hasta donde sabemos, el límite exterior de formación de estrellas masivas de la Vía Láctea.

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Los orígenes de la Vía Láctea

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Los orígenes de la Vía Láctea no son lo que parecen

por Amelia Ortiz · Publicada 28 julio, 2017 ·
28/7/2017 de Northwestern University / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society

Una pareja de galaxias cercanas en las que podría estar produciéndose la “transferencia intergaláctica”. Crédito: Fred Herrmann.

En un estudio que es el primero de su clase, un equipo de astrofísicos de la Universidad Northwestern ha descubierto que, en contra de lo asumido habitualmente, hasta la mitad de la materia de nuestra galaxia la Vía Láctea puede proceder de galaxias lejanas. Como resultado, cada uno de nosotros podría estar en parte formado por materia extragaláctica.

Utilizando simulaciones en una supercomputadora, los investigadores han descubierto un modo nuevo, importante e inesperado, de cómo adquirieron su materia las galaxias, incluida nuestra Vía Láctea: por transferencia intergaláctica. Las simulaciones demuestran que las explosiones de supernova expulsan cantidades copiosas de gas de las galaxias, lo que hace que los átomos sean transportados de una galaxia a otra por medio de vientos galácticos potentes. La transferencia intergaláctica es un fenómeno recién identificado, que las simulaciones indican que es fundamental para entender cómo evolucionan las galaxias.

“Dada la cantidad de materia procedente de otras galaxias a partir de la cual podemos habernos formado, podríamos considerarnos viajeros espaciales o inmigrantes extragalácticos”, comenta Daniel Anglés-Alcázar (Northwestern University). “Es probable que gran parte de la materia de la Vía Láctea se encontrase en otras galaxias antes de ser expulsada por un potente viento, viajase por el espacio intergaláctico y acabara encontrando su nuevo hogar en la Vía Láctea”.

“Lo que este modo nuevo implica es que hasta la mitad de los átomos que hay a nuestro alrededor – incluyendo en el Sistema Solar, en la Tierra y en cada uno de nosotros – procede no de nuestra galaxia sino de otras galaxias, situadas a distancias de hasta un millón de años-luz”, explica Claude-André Faucher-Giguère (Northwestern University).

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Planetas libres

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Planetas que flotan libremente por la Vía Láctea

por Amelia Ortiz · Publicada 26 julio, 2017 ·
26/7/2017 de University of Warsaw / Nature

Ilustración de artista de un evento de microlente gravitatoria producido por un planeta que flota libremente. Crédito: J.Skowron / Astronomical Observatory of the University of Warsaw.

Durante mucho tiempo los científicos han predicho la existencia de planetas con la masa de la Tierra que flotan libremente, expulsados de sus sistemas planetarios progenitores y no ligados gravitatoriamente a ninguna estrella. Ahora, por primera vez, un grupo de astrónomos ha encontrado indicios de la existencia de estos objetos.

Algunos sistemas planetarios no son tan estables como nuestro Sistema Solar. Las interacciones entre planetas en los sistemas jóvenes puede provocar colisiones, choques contra la estrella central o, con mayor probabilidad, expulsiones del sistema progenitor. Los planetas que flotan libremente pueden formarse también como resultado de otros procesos, como interacciones en cúmulos de estrellas o pasos cercanos de otras estrellas. Por desgracia, estos planetas (excepto los muy jóvenes) no pueden ser observados directamente porque no emiten luz. Pero pueden ser detectados con la técnica de microlente gravitatoria.

“Si un objeto masivo (una estrella o un planeta) pasa entre un observador situado en la Tierra y una estrella lejana, su gravedad puede desviar y enfocar luz de la fuente. El observador medirá un corto aumento en el brillo de la estrella fuente”, explica Przemysław Mróz (Observatorio Astronómico de la Universidad de Varsovia). La señal observada es independiente del brillo de la lente y por tanto, los objetos oscuros como agujeros negros y planetas, pueden ser detectados de este modo.

Obtenidas con el telescopio OGLE, los astrónomos analizaron curvas de luz de casi 50 millones de estrellas durante 6 años. “No encontramos un exceso significativo de eventos que duraran entre 1 y2 días, que pueden ser atribuidos a planetas de la masa de Júpiter. Esto indicaba que por cada 100 estrellas debería de haber menos de 25 jupiteres flotando libremente, de acuerdo con lo que esperamos a partir de las teorías de formación de planetas”, explica Mróz. Pero los astrónomos hallaron un puñado de eventos extremadamente cortos, que duraban unas pocas horas. Estos episodios son probablemente producidos por objetos con masas como la Tierra o algo mayores, como las supertierras. “La sensibilidad de nuestro experimento a tales eventos es muy baja, lo que significa que unas pocas detecciones implican la existencia de una gran población de planetas con la masa de la Tierra que flotan libremente”, comenta el Prof. Andrzej Udalski.

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Qué dio origen y forma a la actual Via Láctea

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Encuentran pruebas de impactos que originaron la estructura de la Vía Láctea

por Amelia Ortiz · Publicada 19 julio, 2017 ·
19/7/2017 de University of Kentucky

Utilizando observaciones del telescopio SDSS, un equipo de astrónomos ha analizado la distribución espacial de 3.6 millones de estrellas, encontrando ondas que prueban que se produjeron impactos antiguos contra la Vía Láctea. Fuente: Universidad de Kentucky.

Un equipo de la Universidad de Kentucky ha observado pruebas de impactos antiguos que se piensa que han dado forma y origen a la estructura de nuestra galaxia la Vía Láctea.

Deborah Ferguson (Universidad de Kentucky) y su equipo han encontrado ondas asimétricas en el disco estelar de nuestra galaxia, que durante mucho tiempo se pensó que era suave. Utilizando observaciones del telescopio SDSS los investigadores analizaron la distribución espacial de 3.6 millones de estrellas, encontrado ondas que confirman trabajos previos de estos científicos.

Estos resultados pueden ser interpretados como una prueba de que se produjeron impactos contra la Vía Láctea en la antigüedad, posiblemente incluyendo un choque con la galaxia enana masiva Sagittarius hace unos 850 millones de años.

“Se piensa que estos impactos han sido los ‘arquitectos’ de la barra central y los brazos espirales de la Vía Láctea”, explica Susana Gardner (Universidad de Kentucky). “Así como las ondas en la superficie de un lago tranquilo sugieren el paso de un barco a cierta velocidad y distancia, nosotros buscamos alteraciones en las simetrías que esperaríamos en las distribuciones de las estrellas para encontrar pruebas de impactos antiguos. Hemos hallado muchas pruebas de la rotura de todas estas simetrías y nos apoyamos en ello para afirmar el papel de los impactos antiguos en la formación de la estructura de nuestra Vá Láctea”.

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De la materia oscura de la Vía Láctea

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El origen de la hipotética señal de materia oscura de la Vía Láctea puede que no sea tan oscuro

por Amelia Ortiz · Publicada 3 mayo, 2017 ·
3/5/2017 de SLAC / The Astrophysical Journal


El exceso de rayos gamma procedente del centro de la Vía Láctea está asociado probablemente a una población de púlsares que giran rápidamente (estrellas de neutrones muy densas y altamente magnetizadas que emiten “haces” de rayos gamma como faros cósmicos). La situación de los púlsares en la región más vieja de la galaxia sugiere que están robando energía de estrellas compañeras, prolongando así su vida. La imagen del fondo muestra el centro galáctico tal como lo ve el observatorio de rayos X Chandra de NASA. Crédito: NASA/CXC/University of Massachusetts/D. Wang et al.; Greg Stewart/SLAC National Accelerator Laboratory.

Un misterioso resplandor de rayos gamma procedente del centro de la Vía Láctea es, con mucha probabilidad, provocado por púlsares – los núcleos increíblemente densos, y que giran a gran velocidad, de estrellas antiguas que eran hasta 30 veces más masivas que el Sol. Esta es la conclusión de un nuevo análisis realizado por un equipo internacional de astrofísicos. El descubrimiento arroja dudas sobre interpretaciones anteriores de la señal como un indicio potencial de materia oscura, un tipo de materia que constituye el 85 por ciento de toda la materia del Universo y que hasta ahora ha evitado ser detectada.

“Nuestro estudio demuestra que no necesitamos materia oscura para entender la emisión en rayos gamma de nuestra galaxia”, explica Mattia Di Mauro (Kavli Institute for Particle Astrophysics and Cosmology, KIPAC). “En cambio, hemos identificado una población de púlsares en la región alrededor del centro galáctico que arroja luz nueva sobre la historia de formación de la Vía Láctea”.

“Dos estudios recientes de equipos de USA y los Países Bajos han demostrado que el exceso de rayos gamma emitido por el centro galáctico es punteado, no suave como esperaríamos en el caso de una señal de materia oscura”, comenta Eric Charles (KIPAC). “Esos resultados sugieren que los puntos pueden ser debidos a fuentes puntuales que no podemos ver como fuentes individuales con LAT [el telescopio de gran área del observatorio espacial Fermi de NASA] debido a que la densidad de fuentes de rayos gamma es muy alta y el brillo difuso es más intenso en el centro galáctico”.

“Considerando que un 70 por ciento de todas las fuentes puntuales de la Vía Láctea son púlsares, se trataría de los candidatos más probables”, explica Di Mauro. “Pero utilizamos una de sus propiedades físicas para llegar a nuestra conclusión. Los púlsares poseen espectros muy particulares, ya que su emisión cambia de un modo específico con la energía de los rayos gamma que emiten. Utilizando la forma de estos espectros pudimos crear un modelo correcto del resplandor del centro galáctico empleando una población de unos 1000 púlsares y sin introducir procesos en los que participasen partículas de materia oscura”.

[Fuente Noticia]