luna en el planeta enano 2007 OR10

La luna perdida

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Objetos transneptunianos: La luna perdida

Ahora ya tienen todos los grandes objetos transneptunianos su luna. Restringe mucho las teorías acerca de la formación de lunas en los principios del sistema solar.

En esta foto de los archivos del Hubble, muy reprocesada, se le ha encontrado una luna al único gran objeto transneptuniano que parecía carecer de ella [ NASA / STScI / Wesley Fraser / Gábor Marton et al.].

El planeta enano 2007 OR10 era hasta ahora una excepción entre los grandes cuerpos celestes del sistema solar que están más allá de Neptuno: parecía que describía su trayectoria solo. A los demás objetos transneptunianos, con diámetros de al menos mil kilómetros, por ejemplo Plutón, Eris y Sedna, se les conocen satélites. Ahora, un equipo dirigido por Csaba Kiss, del Observatorio Konkoly, ha llenado ese hueco; en las imágenes de archivo del telescopio espacial Hubble de los años 2009 y 2010 han descubierto una luna de 2007 OR10. Que cada uno de esos cuerpos siga su camino acompañado permite sacar algunas conclusiones sobre el pasado del sistema solar.

El planeta enano 2007 OR10 tiene un diámetro de unos 1500 kilómetros, dos tercios del diámetro de Plutón; es el mayor objeto del sistema solar sin nombre oficial. Para descubrir la luna, los investigadores, simplemente, aumentaron el contraste lo más posible en las viejas fotos del Hubble. Que la luna aparezca en cada una de las fotos así reelaboradas garantiza que no se trata de un artefacto del procesamiento extremo de las imágenes, sostiene el grupo de investigadores.

Para la investigación astronómica, ni 2007 OR10 ni su luna son en sí mismos de especial interés. Pero que cada uno de los grandes objetos transneptunianos tenga su propia luna indica que en los primeros tiempos del sistema solar las condiciones eran fundamentalmente distintas. Los sistemas de planeta y luna se formaron presumiblemente en colisiones; hoy, la población de objetos en esos predios exteriores es demasiado rala para que se puedan encontrar unos con otros. Para que esos cuerpos padeciesen aquellas colisiones tuvo que haber entre diez y cien veces más de ellos describiendo órbitas esencialmente caóticas, explican los investigadores.

Fuente: Discovery of a satellite of the large trans-Neptunian object (225088) 2007OR10