Observación y comentarios

Lo que deseamos ver y lo que realmente vemos (7)

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Por Marcelo Mojica Gundlach (Cochabamba, Bolivia)  icarosbo@gmail.com Marcelo-Mojica-Gundlach


Continuando las observaciones en horas de media noche o al amanecer, ahora con la constelación del Can mayor, aprovechemos de darle una mirada a un cúmulo que se encuentra muy cerca de Sirius y es mucho más grande que NGC 2362. Se denomina M41 o también NGC 2287. M 41, según Wikipedia, “Fue descubierto por Giovanni Batista Hodierna antes de 1654 y redescubierto de forma independiente por Guillaume Le Gentil en 1749. Fue quizá conocido por Aristóteles alrededor de 325 a. C.”  En la figura 1 mostramos nuestra característica
Mojica_M41_compara
Este es un cúmulo considerado mediano de unos 200 millones de años de edad, presentando una magnitud visual total de 5. Sus estrellas, entre 80 y 100, están esparcidas por un área de 40 minutos de arco, muestra una pequeña concentración hacia el centro, pero no muy densa. El diámetro real de este agregado estelar es de unos 25 años luz. Una forma singular se destaca y es como una copa que contiene una estrella rojiza en su interior y otra en el pie.   Los lectores pueden tratar de encontrar algunas otras al observar este fantástico cúmulo galáctico. Este tipo de cúmulos de estrellas se encuentran en las regiones próximas de los brazos de la Galaxia, de allí la designación de “cúmulos galácticos”. Son generalmente cúmulos jóvenes y con estrellas bastante calientes en algunos casos, respecto a los globulares y a medida que va pasando el tiempo, tienden a disgregarse poco a poco debido al movimiento de rotación de toda la Vía Láctea y a las perturbaciones gravitatorias de grandes masas de materia. Se han detectado ya más de 1600 de los cúmulos galácticos, pero se piensa de que puedan existir unos 100’000 en toda la Vía Láctea. La cantidad de polvo y materia que está presente en la galaxia nos impide ver a todos ellos
Mojica_M41_ubica
M41 es visible a simple vista fuera de las luces de la ciudad, mostrándose en todo su esplendor si lo observamos con telescopios de moderada potencia.   Desde la ciudad de Cochabamba, Bolivia (que es donde realizo mis observa-ciones), se lo puede detectar con binoculares y con telescopios de 60mm de abertura sin problemas, pero para apreciarlo se requiere de un refractor de 120mm o de un reflector de 150mm de abertura. La figura 2 nos muestra la región en la cual se encuentra M41. La estrella Sirius, más o menos a 4º de distancia de M41, se ha destacado en color azul para facilitar la búsqueda. He podido apreciar a este cúmulo utilizando un ocular de 56mm en un refractor de 120mm, de abertura. Cuando se lo observa desde la ciudad es muy impresionante, pero desde el campo, donde no las luminarias son casi nulas, es simplemente espectacular.

Lo que deseamos ver y lo que realmente vemos (5)

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Lo que deseamos ver y lo que realmente vemosMarcelo-Mojica-Gundlach (5)
Por Marcelo Mojica Gundlach (Cochabamba, Bolivia) icarosbo@gmail.com

¿Cómo no escribir sobre la nebulosa más impresionante y famosa de los cielos? Me refiero a la gran nebulosa de Orión, conocida en nuestra jerga como M42. Una nebulosa que forma parte de la constelación de Orión, más propiamente es la espada de este cazador mitológico, tal como se muestra en la figura 1. La Mojica_ubicacion_M42mitología cuenta que Orión, en su ira, se propuso exterminar a todos los animales del mundo. Su madre, Gea, que no pudo convencerlo de dejar tal atrocidad mandó un escorpión muy venenoso. Orión, en su arrogancia, no pudo evitar reírse ante aquel insignificante adversario enviado por su madre y confiado en su poderío no percibió el peligro que representaba aquel pequeño ser. Se propuso aplastarlo con su mazo pero el escorpión era bastante rápido y le clavó en un talón su potente aguijón venenoso. Orión terminó con la vida del animalejo con su mazo, pero el veneno ya lo consumía por dentro. Entonces oró a Zeus para que le otorgue el don de estar en los cielos, debido a que la muerte que le vendría iba a ser poco honorable para un héroe como él. Zeus le concedió su deseo y lo puso en el cielo, y para que nunca se encuentre nuevamente con el escorpión, a éste lo puso a 180º separado de él en la bóveda celeste. Así, cuando Orión se mete en el horizonte Oeste, el escorpión está saliendo por el Este. Ahora vamos a nuestra característica…

Mojica_Comparación_M42Mojica_M42_visual-IRAS

Ésta es la nebulosa más brillante del cielo, no necesitándose telescopio para percibirla. Lo seguro es que primero detectemos a las denominadas “tres Marías”, que son las estrellas que forman el cinturón de Orión. Al sur de ellas se puede apreciar una región nebulosa brillante, esa es M42. Esta nebulosa pertenece a una región gigantesca en la cual existe una cantidad inimaginable de materia, en cuyo seno se están formando muchas estrellas. Las masas fueron descubiertas por el satélite IRAS cuando apuntó sus sensores infra rojos a la región de Orión. Para tener una idea más clara, mostramos en la figura 3 la región tal y como la observamos nosotros desde la Tierra y tal como la percibe el IRAS. Si la deseamos observar nuevamente, tendremos que madrugar y localizarla hacia el Este.

Las Pléyades

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Las Pléyades
por Jesús Rafael Sanabria

Este escrito, sin muchas pretensiones, no tiene otro propósito que el ser un reporte de observación.

Como habrán notado, no he tenido mucha actividad en el blog últimamente. Esto se debe básicamente a 2 razones. Por un lado el mal tiempo, ya que por semanas ha sido casi imposible hacer alguna observación decente, debido a una capa de nubes casi permanente sobre la ciudad. Este es uno de los precios que debemos pagar los aficionados a la astronomía de las zonas tropicales.

La otra razón es más personal y de mayor peso. Como algunos sabrán, Venezuela esta pasando por una profunda crisis económica y política, que sin entrar en el análisis de sus causas, ha determinado una enorme disminución de nuestra calidad de vida y el colocar a buena parte de sus habitantes prácticamente en modo de supervivencia. Ahora hay que gastar horas en una cola para comprar algún producto básico o una medicina y dedicarse a actividades extras para tratar de rendir una moneda que cada día pierde poder adquisitivo aceleradamente.

Nadie, después de esperar parado 4 o 5 horas para conseguir un pollo o 2 paquetes de harina de maíz, tiene muchas ganas de ponerse a hablar de astronomía. Suena exagerado, pero es la realidad que los venezolanos vivimos día a día.

Dejando las quejas a un lado, anoche por fin hubo un cielo sin tanta nubosidad y decidí asomarme en la madrugada para ver si veía algún meteoro de la lluvia de estrellas de las Tauridas del Norte, que se había anunciado para estos días, aprovechando que Tauro a esas horas estaba casi en el cenit. Al final, solo logré ver un meteoroide, muy blanco, con dirección norte y con una magnitud de 2 o 3. Creo que tan magro resultado se debió a que había una fina capa de nubes interfiriendo.

Aprovechando las circunstancias, desempolvé los binoculares y me puse a observar las Pléyades, que estaban bien altas y por lo tanto bastante visibles.

A simple vista, este cúmulo abierto, en un sitio con tanta contaminación lumínica, luce como un parche borroso contra el cielo de por si lechoso de la ciudad. Pero con unos binoculares, la historia cambia y se nos revela un maravilloso panorama. Dentro del campo de mí 16X50 se podían observar claramente las 9 estrellas más brillantes, recortadas contra el fondo de una miríada de estrellas más débiles, como joyas engastadas en una corona. Sin lugar a dudas es uno de los objetos más memorables y su observación debe haber enamorado de la astronomía a más de uno a lo largo de la historia.

Las Pléyades (que significa palomas, en griego), conocidas como Messier 45, M 45, Las Siete Hermanas o Las Siete Cabrillas, es una agrupación de unas 500 estrellas, con un estimado de unas 800 masas solares, ubicadas en la constelación de Tauro (el Toro), conocidas casi desde los albores de la humanidad y que han tenido un destacado papel en la mitología y como marcador astronómico para determinar el desarrollo de actividades humanas como el ciclo de la cosecha.

Son estrellas muy jóvenes, con una edad de 100 millones de años (unos bebes, en términos astronómicos) y situadas a unos 440 años luz de distancia. En un cielo oscuro y con una vista mucho mejor que la mía, se podrían observar a ojo desnudo 8 de sus estrellas más brillantes, de un color blanco azulado y aproximadamente 5 veces mayores que el Sol.

La nubosidad que se aprecia en las fotografías de larga exposición, se creía que era producida por el gas y el polvo sobrante de la formación del cúmulo, pero ahora se piensa que este está pasando por una nube de polvo particularmente densa, originando una nebulosa de reflexión, causada por la radiación de sus estrellas grandes y calientes.

Se calcula que en unos 250 millones de años las Pléyades se separarán como estrellas individuales, siguiendo cada una su propia trayectoria, como los hijos que van abandonando el hogar para establecerse por su cuenta, privando al hombre, si es que llegamos hasta allá, de la contemplación de tan grandiosa obra de la naturaleza.

Nombres de las estrellas más brillantes.

Foto hecha por mí con un telescopio del Proyecto MicroObservatory

Informe de Jesús Rafael Sanabria, Caracas, Venezuela. Colaborador de la SEDA-LIADA
Twitter: @AstronomiaFacil
Blog: https://astrofacilvzla.wordpress.com
Fotos: https://www.flickr.com/photos/7414327@N02/ y https://es.pinterest.com/jesuss332002/