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Investigación

Agua líquida fluye en Marte

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NASA confirma que el agua líquida fluye hoy en día por la superficie de Marte
29/9/2015 de JPL / Nature Geosciences

Oscuras vetas estrechas emanan de las paredes del cráter Garni en Marte, en esta imagen construida a partir de observaciones de la cámara High Resolution Imaging Science Experiment (HiRISE) del orbitador Mars Reconnaissance Orbiter de NASA. Crédito: NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona.

 

Nuevos datos de la nave Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de NASA constituyen los indicios más sólidos hasta ahora de que el agua fluye de modo intermitente en el Marte actual.

Usando un espectrómetro de imagen en MRO, los investigadores detectaron señales de minerales hidratados en pendientes donde se observan misteriosas vetas. Esta franjas oscuras parecen ir y venir con el tiempo. Se oscurecen y parecen fluir cuesta abajo durante las estaciones templadas y desaparecen durante las estaciones más frías. Se producen en varios lugares de Marte donde las temperaturas se encuentran por encima de -23ºC, y desaparecen en épocas más frías.

“Se trata de un avance importante, ya que parece confirmar que agua – aunque salobre – fluye hoy en día en la superficie de Marte”. Estos flujos a menudo habían sido descritos como posiblemente relacionados con agua líquida. El reciente descubrimiento de sales hidratadas en las pendientes indica cuál puede ser esta relación. Las sales hidratadas bajarían el punto de congelación de una salmuera líquida, igual que la sal en la carreteras de la Tierra hace que el hielo y la nieve se descongelen con más rapidez. Los científicos afirman que probablemente se trate de un flujo subterráneo poco profundo, con suficiente agua alcanzando la superficie que explique el oscurecimiento.

“Encontramos las sales hidratadas sólo donde las formaciones estacionales eran más anchas, lo que sugiere que o bien las propias vetas oscuras o un proceso que las forma es el origen de la hidratación. En cualquier caso, la detección de sales hidratadas en estas pendientes significa que el agua juega un papel vital en la formación de estas vetas”, afirma Lujendra Ojha, directora del estudio.

[Noticia completa]

Actualizado ( Martes, 29 de Septiembre de 2015 09:26 )   http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=6792:nasa-confirma-que-el-agua-liquida-fluye-hoy-en-dia-por-la-superficie-de-marte&catid=52:noticosmos&Itemid=74&lang=es
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Semillas interestelares de vida

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Las semillas interestelares podrían crear oasis de vida
16/9/2015 de Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) / The Astrophysical Journal Letters

In this theoretical artist's conception of the Milky Way galaxy, translucent green

En esta ilustración artística teórica de la galaxia de la Vía Láctea, las “burbujas” verdes marcan áreas donde la vida se ha extendido más allá de su sistema original para crear oasis cósmicos, un proceso llamado panspermia. Nuevas investigaciones sugieren que podríamos detectar el patrón de la panspermia, si se produce. Crédito: NASA/JPL/R. Hurt.

Sólo tenemos un ejemplo de planeta con vida: la Tierra. Pero durante la próxima generación debería de ser posible detectar signos de vida en planetas en órbita alrededor de estrellas lejanas. Nuevas investigaciones de astrofísicos de Harvard demuestran que si la vida puede viajar entre las estrellas (un proceso llamado panspermia) se extendería siguiendo un patrón característico que podríamos identificar en principio.

“En nuestra teoría, cúmulos de vida se forman, crecen y se superponen como burbujas en una olla con agua hirviendo”, comenta el autor Henry Lin del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA).

Hay dos modos básicos de que la vida se extienda más allá de su estrella progenitora. La primera sería a través de procesos naturales como un efecto de honda gravitatoria producido por asteroides o cometas. El segundo sería que la vida inteligente deliberadamente viajara hacia afuera. La investigación no considera cómo ocurre la panspermia. Simplemente pregunta: si la panspermia de produce, ¿podríamos detectarla? En principio la respuesta es que sí.

El modelo asume que semillas de un planeta con vida se dispersarían en todas direcciones. Si una semilla alcanza un planeta habitable en órbita alrededor de una estrella cercana, puede enraizarse. Con el tiempo, el resultado de este proceso sería una serie de oasis con vida salpicando el paisaje galáctico. “La vida podría dispersarse de estrella progenitora a estrella progenitora siguiendo un patrón similar al del inicio de una epidemia. En cierto sentido, la Vía Láctea quedaría infectada con reservas de vida”, explica el coautor Avi Loeb de CfA.

Si detectamos señales de vida en las atmósferas de mundos alienígenas, el próximo paso sería buscar un patrón. Por ejemplo, en el caso ideal en el que la Tierra se encontrase al borde de una “burbuja” de vida, todos los mundos cercanos que alberguen vida que encontremos estarán en una mitad del cielo, mientras que la otra mitad será estéril.

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Actualizado ( Miércoles, 16 de Septiembre de 2015 09:28 )   http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=6743%3Alas-semillas-interestelares-podrian-crear-oasis-de-vida&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Curiosity examina rocas marcianas

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El robot Curiostiy de NASA inspecciona un lecho de rocas inusual
27/7/2015 de JPL

A rock outcrop dubbed

Un lecho de roca llamado “Missoula” cerca de Marias Pass en Marte. La lutita de color claro (abajo) está en contacto con arenisca (arriba) en esta zona que ha despertado el interés de los científicos. Las vetas de minerales claros que rellenan las fracturas en la roca de abajo acaban bruscamente cuando se encuentran con la roca de encima. Estas pistas ayudan a los científicos a entender la sucesión de los posibles eventos geológicos. Primero, el sedimento fino que ahora forma la unidad inferior se habría endurecido. Después se habría fracturado y agua del suelo habría depositado minerales de sulfato de calcio en las fracturas. Después se habría depositado el sedimento más vasto que forma la unidad superior. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

Con el tercer aniversario de su aterrizaje en Marte ya cerca, el robot Curiosity de NASA ha encontrado un objetivo que no se parece a nada que haya estudiado anteriormente: un lecho de roca con niveles de sílice sorprendentemente altos. La sílice es un compuesto de las rocas que contiene silicio y oxígeno, que en la Tierra se encuentra comúnmente como cuarzo. Los niveles elevados de sílice en la roca podrían indicar condiciones ideales para la conservación de material orgánico antiguo, en caso de que exista.

En otro orden de cosas, se realizó una prueba con el taladro de recogida de muestras, el pasado 18 de julio, con el objetivo de analizar los cortocircuitos que se estaban produciendo en el mecanismo de percusión del taladro. En la última prueba no se produjo ningún cortocircuito así que los responsables planean realizar más pruebas pero ya en los propios objetivos científicos.

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Actualizado ( Lunes, 27 de Julio de 2015 09:34 )   http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=6663%3Ael-robot-curiostiy-de-nasa-inspecciona-un-lecho-de-rocas-inusual&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Ya próximo a Plutón. Sobrevuelo.

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Gráfico que muestra la agenda de actividades a bordo en su vuelo de aproximación con mapeo global, temperatura, composición, atmósfera, de la pequeñas lunas y búsqueda. Rasante muy cercano con imágenes de mucha definición, dtección de gases que escapen de la atmósfera, medidas varias y posterior de análisis de la atmósfera y búsqueda de anillos y de polvo. Crédito: NASA
Por primera vez en la historia Plutón revela rasgos lineales que pueden ser acantilados, así como un rasgo circular que podría ser un cráter de impacto. El giro en la vista es el rasgo en forma de corazón brillante que será visto más detalladamente durante el acercamiento más cercano de la sonda Nuevos Horizontes el 14 de julio. La versión anotada incluye un diagrama que indica el Polo Norte de Plutón, el ecuador y el meridiano central. Créditos: NASA/JHUAPL/SWRI
Instrumentos que la sonda va a utilizar para caracterizar a Plutón son: REX (temperatura y composición atmosférica); PEPSSI (composición del plasma que escapa de la atmósfera de Plutón); SWAP (estudios del viento solar); LORRI (cámara de aproximación para cartografiar y obtener datos geológicos); Contador de polvo estrella (experimento para medir polvo espacial durante el viaje); Ralph (imágenes visible e infrarrojo/espectrómetro de composición superficial y mapas térmicos) y Alice (composición de la atmósfera y la búsqueda de atmósfera alrededor de Caronte). Crédito: NASA/Johns Hopkins University aplica física laboratorio/Southwest Research Institute .

 

El 11 de julio de 2015 New Horizons captó un mundo que está haciéndose más fascinante día a día. Por primera vez en el caso de Plutón, esta imagen revela formaciones lineales que pueden ser acantilados, así como una formación circular que podría ser un cráter de impacto. La formación brillante que se observa al girar será vista con más detalle durante el momento de acercamiento máximo el 14 de julio. En el diagrama  de la imagen están señalados el polo norte, el ecuador y el meridiano central de Plutón.

Como curiosidad, recordemos que las cenizas del astrónomo Clyde Tombaugh viajan a bordo de New Horizons. Clyde Tombaugh fue el descubridor de este mundo helado hace 85 años. New Horizons también transporta un sello de correos de 1991 que está a punto de quedar obsoleto pues reza “Plutón todavía no explorado”, así como dos monedas de 25 céntimos de dólar, uno representando Florida (el estado desde el que fue lanzada la nave) y el otro representando Maryland, donde se encuentran la central de los desarrolladores de la nave y el control de vuelo.

El peligro asociado a pequeños asteroides

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Tunguska y Cheliábinsk: ¿Estamos menospreciando el peligro asociado a pequeños asteroides?

11/06/2015 Por Josep M. Trigo-Rodríguez

Invitamos a participar de su blog y también a twitear.

Pequeños asteroides y restos de cometas cruzan frecuentemente la región próxima a la Tierra. Conocemos más de mil quinientos asteroides potencialmente peligrosos y unos ciento cincuenta de ellos cuyo diámetro es superior al kilómetro. Confiados en que el registro histórico no esté sesgado… ¿no estamos demasiado tranquilos…?

La aparente inmutabilidad de los cielos en una vida humana nos hace pensar que el espacio interplanetario está vacío pero nos equivocamos. Los observadores del firmamento nocturno saben que, de tanto en tanto, un meteoro o incluso un bólido atraviesa el firmamento. Tan sólo es cuestión de tiempo. El 30 de junio de 1908 tuvo lugar un acontecimiento que cambió nuestra percepción del peligro de impacto por asteroides. Un asteroide de pocas decenas de metros sobrevoló Siberia produciendo una inmensa bola de fuego que recorrió la remota región septentrional de Siberia. La interpretación del fenómeno como un evento de naturaleza meteorítica fue tomando forma pero, por lo remoto del lugar en que aconteció, la demostración de la devastación producida tardaría décadas en llegar. Las pruebas fotográficas de la devastación dejaron fuera de toda duda su naturaleza meteórica gracias a la expedición dirigida en 1927 por Leonid Kulik. Si bien no fue encontrado un cráter, la expedición pionera tomó imágenes de la devastación completa de la taiga acaecida diecinueve años antes (Fig. 1). El evento tuvo especial atención entre los medios de la época dada la detección de la onda de choque efectuada por los primeros sismógrafos en funcionamiento en aquel entonces. De igual manera, el polvo y cenizas producidas por la ablación y desintegración de la mayor parte del proyectil tuvo efectos sobre la atmósfera terrestre. Durante semanas el cielo nocturno sobre Europa fue anormalmente luminoso por esas partículas inyectadas en la estratosfera.

Figura 1. Imagen de la expedición de Leonid Kulik en donde la mayoría de los árboles habían sido literalmente abatidos por la onda de choque.
Figura 1. Imagen de la expedición de Leonid Kulik en donde la mayoría de los árboles habían sido literalmente abatidos por la onda de choque.

Aun a pesar de la prueba, durante décadas la devastación creada sobre más de dos mil kilómetros cuadrados de taiga siberiana dio origen a descabelladas hipótesis que ofrecían maneras alternativas de explicar lo que ocurrió aquel 30 de junio de 1908. Entre tales infortunios podríamos citar: la colisión con un mini agujero negro, el encuentro con partículas de antimateria, una bomba atómica o incluso la caída de una nave extraterrestre, etc… Todas ellas no tuvieron en cuenta que la descripción del fenómeno y sus efectos inmediatos sobre el entorno eran consistentes con la hipótesis de la bola de fuego de origen meteórico: columna de gas visible a grandes distancias, ondas sísmicas inducidas por la onda de choque, masivas cantidades de polvo inyectadas en la estratosfera, etc… Un estudio reciente de Mark Boslough (Sandia National Laboratories, Fig. 2) ha modelado la caída de Tunguska y apunta a que el evento fue producido por un objeto menor de lo que se pensaba. La energía total depositada podría haber sido un orden de magnitud a lo inicialmente planteado, con lo que rondaría entre 3 y 5 megatones de TNT. Tal energía sería la producida por un asteroide de treinta y cuarenta metros de diámetro impactando con la velocidad media de caída desde el cinturón principal. Dado que desconocemos los detalles del encuentro y sobre todo la velocidad inicial del objeto el error se propaga de manera que existe una incerteza bastante grande en esas conclusiones. Por ello, debemos recabar más datos y promover nuevos medios para estudiar estos inesperados encuentros.

Figura 2. Mark Boslough mostrando su modelo de la bola de fuego de Tunguska cuando alcanza el nivel del suelo en la taiga siberiana (Sandia Nat. Lab.)
Figura 2. Mark Boslough mostrando su modelo de la bola de fuego de Tunguska cuando alcanza el nivel del suelo en la taiga siberiana (Sandia Nat. Lab.)

Había pasado poco más de un siglo desde la caída de Tunguska y otro acontecimiento fortuito estaba preparado para golpear nuestra conciencia: la caída del meteorito de Cheliábinsk el 15 de febrero de 2013. Algo marcaría la diferencia desde el principio: el superbólido causado por la entrada de un asteroide con un diámetro de unos 18 metros fue fotografiado (Fig. 3) y filmado por decenas cámaras de vídeo. También fue registrado por modernos sensores incluso desde el espacio, algunas a bordo de vehículos particulares. Gracias a todos esos datos se pudo determinar la energía depositada en la atmósfera y la órbita heliocéntrica seguida por el objeto (Borovicka et al., 2014; Brown et al., 2014). Todo indica que no deberíamos de pecar de confiados pues el registro de grandes bólidos en siglos precedentes podría no haber sido adecuadamente interpretado.

Figura 3. Imagen del superbólido de Cheliábinsk, saturada por la intensidad de las fulguraciones. Imagen cortesía de Marat Ahmetvaleev.
Figura 3. Imagen del superbólido de Cheliábinsk, saturada por la intensidad de las fulguraciones. Imagen cortesía de Marat Ahmetvaleev.

ASTEROIDES PRÓXIMOS Y… ¡PELIGROSOS!

No debería sorprendernos que la Región Próxima a la Tierra sea transitada por rocas de muy diversa procedencia. Al ser la Tierra un planeta interior van cayendo sobre ella los restos del continuo procesado de otros objetos. Los asteroides que nos visitan son mayoritariamente fragmentos de otros mayores y proceden del cinturón principal. Se estima que menos de un diez por ciento de los objetos son núcleos cometarios provenientes de regiones externas a ese cinturón. Por ello se distingue entre los NEO (acrónimo anglosajón de Near Earth Objects) y los NEA (Near Earth Asteroids) en que nos referimos intrínsecamente a asteroides. Se trata de un aspecto sutil pero no menos importante dado que una pequeña parte de los NEO deben ser núcleos de cometas extintos. Lo sabemos pues poseen órbitas muy excéntricas y unas características reflectivas peculiares (son mucho más oscuros) que así lo corroboran. Por todo ello, suele reservarse el acrónimo NEA para los auténticos asteroides y por otro NEC (Near Earth Comet) para los cometas próximos a la Tierra. Así, por ejemplo, a finales de mayo de 2015 conocemos 12.743 NEO, de los cuales 12.642 son asteroides y, por tanto, 101 siguen órbitas típicamente cometarias. Estos últimos constituyen un porcentaje inferior a un 1 % de todos los NEO conocidos tal y como revelan las estadísticas actualizadas del Near Earth Object Program de JPL-NASA.

Los asteroides próximos a la Tierra (NEA) se clasifican en varios grupos de acuerdo con el valor del semieje mayor de su órbita (a) y de los valores de la distancia al afelio (Q) y al perihelio (q) (Fig. 4). Así, aquellos cuya órbita cumple las condiciones a > 1,0 AU y q < 1,02 AU se denominan Apolos y forman el grupo más numeroso: aproximadamente el 62 % de los NEA identificados hasta ahora se encuentra dentro de esta clasificación. Estos objetos cruzan la órbita de la Tierra, al igual que los NEAs tipo Aten, que son aquellos asteroides cuyo semieje mayor es menor que 1 AU, con distancias al afelio inferiores a 1.0167 AU. El tercer grupo es el de los denominados asteroides tipo Amor, que tienen a > 1 AU y distancias al perihelio comprendidas entre 1,02 y 1,3 AU. Las órbitas de los asteroides tipo Amor, por tanto, caen enteramente fuera de la de la Tierra, si bien se aproximan a nuestro planeta cuando se encuentran en su perihelio. Finalmente, un último grupo lo constituyen los IEO, acrónimo anglosajón de Inner Earth Objects y cuya órbita se encuentra en todo momento contenida dentro de la órbita de la Tierra.

Figura 4. Esquema de la clasificación de los NEA (Adaptado de NASA).
Figura 4. Esquema de la clasificación de los NEA (Adaptado de NASA).

Así pues, entre los objetos NEO encontramos los asteroides potencialmente peligrosos, también conocidos como PHA (Potentially Hazardous Asteroids). Se definen específicamente como aquellos NEO cuyas órbitas poseen una distancia mínima de intersección orbital de 0,05 U.A. y que, además, sean mayores de unos 150 metros de diámetro. Se conocen unos 1.559 PHA y, entre ellos, existen 151 con un diámetro estimado superior al kilómetro. Tal y como se muestra en la Fig. 3, encontramos 4.846 NEO en órbitas tipo Amor, 6.849 en órbitas tipo Apollo, 932 en tipo Aten, 15 en tipo Atira y 101 cometas en la región próxima a la Tierra (NEC).El interés de las agencias espaciales por estudiar estos objetos es creciente. Es obvio que si deseamos enfrentarnos a su hipotética amenaza deberemos conocer bien la estructura y la composición de estos objetos. Por ello su exploración, no sólo radica en sus enseñanzas científicas intrínsecas o su potencial como fuente de recursos mineros, sino también en comprender los métodos paliativos más eficientes contra ellos. La agencia espacial japonesa Hayabusa que se posó en noviembre de 2005 sobre el asteroide próximo a la Tierra 25143 Itokawa (Fig. 5). Esta sonda consiguió el 13 de junio de 2010 retornar en una cápsula en condiciones estancas muestras de partículas micrométricas de polvo la superficie de ese asteroide. Estas fueron las primeras muestras recogidas en la historia de la exploración espacial de la superficie de un asteroide (Nakamura et al., 2012).

Figura 5. El asteroide Itokawa y, a la derecha, una de las diminutas motas de polvo recuperadas por la sonda espacial Hayabusa (JAXA/ISIS).
Figura 5. El asteroide Itokawa y, a la derecha, una de las diminutas motas de polvo recuperadas por la sonda espacial Hayabusa (JAXA/ISIS).

El análisis del flujo de impactos de asteroides y meteoroides contra la Tierra está siendo reestimado con los nuevos datos que estamos obteniendo, día tras día. Es cuestión de esperar. Cuanto más grande es el tamaño del objeto que colisiona, muchísima menor es su probabilidad de impactar contra la Tierra, porque existen muchos menos objetos grandes que pequeños, siguiendo aproximadamente una ley de potencias. Este flujo de impactos ha sido estimado mediante diversas técnicas, una de las cuales se basa en el análisis de bólidos registrados en la atmósfera terrestre (Fig. 6). El análisis de impactos esporádicos de rocas contra la Luna advirtió que la tasa real de impactos es superior a la preestablecida (Ortiz et al. 2006). A raíz del análisis del análisis del evento de Cheliábinsk el propio Peter Brown publicó un estudio (Brown et al. 2013) en el que revisaba en un factor cercano a diez la tasa de impactos para objetos con un tamaño superior a 20 metros de diámetro. También los superbólidos registrados en las últimas décadas por la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos se desprende que ese debe corregirse al alza como corrobora la reciente detección (septiembre de 2013) del destello de impacto en la Luna más intenso y largo jamás registrado hasta ahora (Madiedo et al. 2014).

Figura 6. El flujo de impactos por pequeños objetos parece mayor de lo que se pensaba (Trigo Rodríguez y Madiedo, 2013).
Figura 6. El flujo de impactos por pequeños objetos parece mayor de lo que se pensaba (Trigo Rodríguez y Madiedo, 2013).

30-6-2015: EL DÍA DEL ASTEROIDE EN BARCELONA

Precisamente con el fin de evaluar los mecanismos que envían estos peligrosos proyectiles hacia la Tierra, evaluar la magnitud de su potencial impacto y explorar la oportunidad tecnológica que supone aprovechar sus recursos mineros, estamos organizando para el próximo 30 de junio lo que pretende ser un foro de debate y un evento destinado a presentar al público general, empresas y medios de comunicación la era que acaba de iniciarse en el estudio y la exploración de los cuerpos menores del sistema solar (Fig. 7). Este congreso internacional nace en el marco del programa internacional de difusión y concienciación llamado: Asteroid Day. Nuevas misiones y proyectos espaciales están destinadas al retorno de muestras y al estudio desde la Tierra de los Asteroides Cercanos a ésta (Osiris-Rex y Hayabusa 2), e incluso para probar las técnicas de desvío por impacto directo contra asteroides peligrosos (AIM/DART). Este encuentro, creado en el marco del Día Internacional del Asteroide (Asteroid Day) que conmemora la caída de Tunguska (30 de junio de 1908), quiere ofrecer tanto a las empresas espaciales, centros de investigación, y a entusiastas de asteroides y cometas un entorno para promover la cooperación y la conciencia pública. No se trata de conmemorar la que pudo ser una gran catástrofe sino tomar conciencia del peligro y la oportunidad que suponen los asteroides que se aproximan a nuestro planeta. El congreso de Barcelona marcará una nueva era en la que aprenderemos a explorar y entender los asteroides próximos a la Tierra. Su exploración futura justo acaba de comenzar…

Figura 7. Detalle del póster del Asteroid Day Barcelona. Imagen cortesía Yoshikawa Makoto (JAXA).
Figura 7. Detalle del póster del Asteroid Day Barcelona. Imagen cortesía Yoshikawa Makoto (JAXA).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Borovicka J. (2013) The trajectory, structure and origin of the Chelyabinsk asteroidal impactor. Nature 503, 235-237.

Brown P.G. (2013) A 500-kiloton airburst over Chelyabinsk and an enhanced hazard from small impactors, Nature 503, 238-241.

Madiedo J.M. et al. (2014) A large Lunar impact blast on September 11th 2013, Mon. Notices Royal Astron. Soc. 439, 2364-2369.

Nakamura E. et al. (2012) Space environment of an asteroid preserved on micrograins returned by the Hayabusa spacecraft, Proc. National Academy of Sciences, doi: pnas.1116236109.

Ortiz J.L., et al. (2006) Detection of sporadic impact flashes on the Moon: Implications for the luminous efficiency of hypervelocity impacts and derived terrestrial impact rates. Icarus 184, 319-326.

Trigo-Rodríguez J.M. y J.M. Madiedo (2013) Asteroides y cometas como cuerpos progenitores de meteoritos: su peligro de impacto con la Tierra. Revista AEPECT 21:3, 293-301.

Sobre el autor:

Josep M. Trigo-Rodríguez

Josep M. Trigo-Rodríguez

Científico titular del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), e I.P. del Grupo de Meteoritos, Cuerpos menores y Ciencias Planetarias del ICE-CSIC. Entre 2003 y 2005 fue postdoc del Instituto of Geofísica y Física Planetaria de UCLA. Tras la publicación de más de medio centenar de artículos arbitrados sobre los cuerpos menores del Sistema Solar y más de una decena de libros, el Minor Planet Center catalogó un asteroide en su honor con el nombre: 8325 Trigo-Rodríguez.