Encuentro aburrido con agujero negro

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La historia de un aburrido encuentro con un agujero negro

por Amelia Ortiz · Publicada 2 agosto, 2017 ·
2/8/2017 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal

Ilustración de artista mostrando el encuentro del objeto denominado G2 con el agujero negro supermasivo de nuestra galaxia, Sgr A*. G2 pasó a sólo 36 horas-luz de distancia de él. Crédito: ESO/S. Gillessen/MPE/Marc Schartmann.

¿Recuerda la expectación creada hace tres años antes de que la nube de gas G2 tuviera un encuentro con el agujero negro supermasivo del centro de nuestra galaxia, Sgr A*? No se oyó mucho después del encuentro, puesto que no pasó nada y un nuevo estudio explica por qué.

G2, un objeto que al principio se pensaba que era una nube de gas, estaba previsto que realizase su máximo acercamiento al agujero negro Sgr A*, de 4.6 millones de veces la masa del Sol, en 2014. En el pericentro de su órbita, G2 iba a pasar a 36 horas-luz del agujero negro. Este roce tan cercano se creía que provocaría que gran cantidad de material de G2 sería atrapado por el agujero negro, aumentando su luminosidad durante un tiempo. Sin embargo, Sgr A* hizo gala de una notable ausencia de fuegos artificiales, con un cambio mínimo en su brillo tras el paso de G2.

Ahora un equipo de científicos dirigido por Brian Morsony (Universidad de Maryland y Universidad de Wisconsin-Madison) ha realizado una serie de simulaciones intentando explicar qué ocurrió. Así, en base a dichas simulaciones, los autores demostraron que no se debía de haber esperado un gran cambio en el ritmo de acrecimiento de material de Sgr A* en comparación con su ritmo habitual: sólo entre el 3% y el 21% del material acretado por Sgr A* hasta 5 años después del periapsis procede de la nube, y sólo entre un 0.03 y un 10% de la masa total de la nube fue acretada.

Además G2 no podía ser solo gas, sino que tiene dos componentes: una cantidad baja de gas extenso y frío responsable de la mayor parte de la emisión de luz antes de que G2 alcanzara el pericentro, y una componente muy compacta, como un objeto estelar polvoriento, que domina la emisión observada después del pericentro. Los autores vaticinan que cualquier emisión detectada en el futuro no procederá de la nube sino del núcleo compacto o del objeto estelar. Futuras observaciones ayudarán a comprobar este modelo.

[Fuente]

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