Materia orgánica en Ceres

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Dawn descubre pruebas de material orgánico en Ceres

por Amelia Ortiz · 17 febrero, 2017
17/2/2017 de JPL / Science


Esta image en color realzado, hecha con datos de la cámara de la nave espacial Dawn, muestra el área alrededor del cráter Ernutet. Las partes brillantes rojas se ven más rojas con respecto al resto de Ceres. Investigadores del equipo científico de Dawn han descubierto que estas zonas rojas alrededor de Ernutet están asociadas con materiales orgánicos. Crédito: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

La misión Dawn de NASA ha descubierto pruebas de la presencia de material orgánico en Ceres, un planeta enano y el mayor cuerpo del cinturón principal de asteroides, que se halla entre las órbitas de Marte y Júpiter. Los científicos han detectado, con el espectrógrafo visible e infrarrojo VIR ,material dentro y alrededor de un cráter del hemisferio norte llamado Ernutet. Las moléculas orgánicas son interesantes para los científicos ya que son componentes necesarios, aunque no suficientes, de la vida en la Tierra.

El descubrimiento añade uno más a la lista creciente de cuerpos del Sistema Solar donde se han encontrado sustancias orgánicas. Así, han sido hallados en ciertos meteoritos y su presencia ha sido deducida en varios asteroides a partir de observaciones con telescopios. Ceres comparte muchas cosas en común con los meteoritos ricos en agua y sustancias orgánicas, en particular con un grupo denominado condritas carbonáceas. Este descubrimiento refuerza todavía más la conexión entre Ceres, estos meteoritos y los cuerpos de los que proceden.

“Se trata de la primera detección clara desde órbita de moléculas orgánicas en un cuerpo del cinturón principal”, afirma Maria Cristina de Sanctis (Istituto Nazionale di Astrofisica, Roma). Los datos presentados en el artículo publicado en la revista Science apoyan la idea de que los materiales orgánicos son nativos de Ceres. Los carbonatos y arcillas identificados previamente en Ceres proporcionan pruebas de actividad química en presencia de agua y calor. Por tanto, existe la posibilidad de que las sustancias orgánicas fuesen procesadas de manera similar, en un ambiente cálido y rico en agua.

El descubrimiento de sustancias orgánicas es uno más de los atributos de Ceres asociados con ingredientes y condiciones para la vida en un pasado lejano. Estudios anteriores han encontrado minerales hidratados, carbonatos, hielo de agua y arcillas con amoníaco que podrían haber sido alteradas por agua. Las sales y el carbonato de sodio, como los que se encuentran en las áreas brillantes del cráter Occator, también se piensa que fueron transportados a la superficie por una sustancia líquida.

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El cometa 45P/H-M-P visto por radar

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El observatorio de Arecibo capta imágenes reveladoras del cometa 45P/Honda-Mrkos-Pajdusakova

por Amelia Ortiz · Publicada 17 febrero, 2017 · Actualizado 17 febrero, 2017
17/2/2017 de USRA


Animación de trece imágenes Doppler del cometa 45P/Honda-Mrkos-Pajdusakova, obtenidas  durante 2 horas de observación. Crédito: Arecibo Observatory/ NASA/ NSF.

Aunque no es visible a simple vista y ni siquiera con prismáticos, el cometa de cola verde 45P/Honda-Mrkos-Pajdusakova no ha escapado a la observación del famoso observatorio de Arecibo. Un equipo de científicos ha estudiado el cometa con radar para comprender mejor su núcleo sólido y la coma polvorienta que lo rodea.

Estudiar el cometa con radar no solo permite determinar muy precisamente su órbita, haciendo posible que los científicos puedan predecir mejor su posición en el futuro, sino que también permite observar una parte que típicamente no se ve, el núcleo del cometa, que habitualmente está escondido detrás de la nube de gas y de polvo que constituye su coma y su cola.

“El radar planetario del observatorio de Arecibo puede atravesar la coma del cometa y dejarnos estudiar las propiedades de la superficie, el tamaño, forma, rotación y geología del núcleo del cometa”, explica el Dr. Patrick Taylor (USRA).

Las nuevas observaciones han revelado que el cometa 45P/Honda-Mrkos-Pajdusakova es algo mayor de lo estimado previamente. Las imágenes sugieren que su tamaño es de 1.3 km y que completa una rotación cada 7.6 horas. “Vemos estructuras complejas y regiones brillantes en el cometa, y hemos podido investigar la coma con el radar”, explica Cassandra Lejoly (Universidad de Arizona). Este cometa es solo el séptimo del que se han tomado imágenes con radar ya que los cometas rara vez se acercan lo suficiente a la Tierra como para obtener estas imágenes de radar tan detalladas. De hecho, aunque tiene un periodo orbital de unos 5.3 años, el cometa 45P/Honda-Mrkos-Pajdusakova rara vez se acerca a la Tierra como lo ha hecho en esta ocasión. 45P/Honda-Mrkos-Pajdusakova pertenece a un grupo de cometas conocido como la familia de Júpiter, cuyas órbitas están controladas por la gravedad de Júpiter y típicamente completan una órbita alrededor del Sol cada 6 años.

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Una delta Scuti nueva

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Una delta Scuti nueva: una rara estrella pulsante, a 7000 años-luz, es 1 de solo 7 en la Vía Láctea

por Amelia Ortiz · Publicada 17 febrero, 2017 · Actualizado 17 febrero, 2017
17/2/2017 de Southern Methodist University


La estrella delta Scuti recién descubierta es tan rara que los astrónomos sólo han identificado otras 6 en la Vía Láctea. Crédito: Palomar Observatory Sky Survey.

Una estrella (tan grande o más que nuestro Sol) en la constelación de Pegaso, se está expandiendo y contrayendo en tres direcciones diferentes simultáneamente una vez cada 2.5 horas, como resultado del calentamiento y enfriamiento del hidrógeno que consume a 16 millones de grados Celsius en su núcleo. Pertenece a la clase de estrellas conocidas como delta Scuti y es una de las 7 de su tipo identificadas por los astrónomos en la Vía Láctea. Se encuentra en los últimos estertores del proceso de evolución estelar, y acabará como un rescoldo agonizante dentro de millones de años.

La Vía Láctea tiene más de 1000 millones de estrellas. Pero sólo poco más de 400 900 están catalogadas como estrellas variables. De ellas, tan solo 7 (incluyendo la recién descubierta) son un tipo de estrella variable intrínseca rara llamada ‘delta Scuti de amplitud alta’ de modo triple.

“El descubrimiento de este objeto ayuda a concretar las características de este tipo único de estrella variable. Estas y otras medidas serán utilizadas para estudiar el modo en que se producen las pulsaciones”, explica Robert Kehoe (SMU). “Las estrellas pulsantes también han sido importantes en lo estudios de la expansión del Universo y sus orígenes, lo que constituye otra pieza interesante de este rompecabezas”.

Entre las estrellas que cambian intrínsecamente de brillo, un gran número de ellas exhiben oscilaciones de brillo increíblemente regulares, señalando la presencia de algún fenómeno de pulsación. La pulsación se debe a la expansión y contracción de la estrella cuando envejece y agota el hidrógeno de su núcleo. Cuando el hidrógeno se consume a mayor temperatura, la estrella se expande, al hacerlo se enfría y la gravedad la encoge y esta contracción la vuelve a calentar. Dentro de la categoría de estrellas pulsantes están las delta Scuti, con periodos cortos de pulsación, típicamente de unas pocas horas y de las que se conocen miles. De ellas, unos cientos son las delta Scuti de amplitud alta, en las que el brillo varía mucho, registrándose al menos un 10% de diferencia entre el máximo y el mínimo, lo que indica pulsaciones más largas. Entre éstas se conocen solo 7 con tres modos de oscilación: diferentes partes de la estrella se expanden a ritmos diferentes en tres direcciones, simultáneamente.

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Ayuden a encontar el planeta 9

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NASA y UC Berkeley buscan científicos ciudadanos que ayuden a encontrar el Planeta 9

por Amelia Ortiz · 16 febrero, 2017
16/2/2017 de UC Berkeley


Un planeta muy azul parecido a Neptuno, apodado Planeta 9, podría esconderse a una distancia docenas de veces mayor que la de Plutón al Sol, tal como se muestra en esta ilustración de artista. Los científicos ciudadanos que participen en el proyecto “Mundos del patio trasero: Planeta 9”, podrían ser los primeros en verlo. Crédito: NASA.

Planetas escurridizos y débiles estrellas fallidas podrían estar escondidos en los límites de nuestro Sistema Solar, y astrónomos de NASA y UC Berkeley desean la ayuda del público para encontrarlos.

A través de una nueva página web llamada Mundos del patio trasero: Planeta 9, cualquiera puede ayudar a buscar objetos más allá de la órbita del planeta más lejano, Neptuno, visionando películas “folioscopio” breves creadas con imágenes captadas por la misión WISE de NASA. Una mancha débil observada en movimiento en relación con las estrellas del fondo podría ser un nuevo planeta lejano en órbita alrededor del Sol o de una enana marrón cercana.

Las imágenes en el infrarrojo de WISE cubren el cielo entero seis veces. Esto ha permitido a los astrónomos buscar en ellas objetos de resplandor débil que cambian su posición con el paso del tiempo, lo que significa que se hallan relativamente cerca de la Tierra. Los objetos que producen su propio brillo infrarrojo débil han de ser grandes planetas del tamaño de Neptuno o enanas marrones, que son ligeramente menores que las estrellas.

“Las búsquedas automáticas no funcionan bien en algunas regiones del cielo, como el plano de la Vía Láctea, porque hay demasiadas estrellas, lo que confunde al algoritmo de búsqueda”, explica Aaron Meisner (UC Berkeley). Meisner publicó el mes pasado los resultados de una exploración automática del 5 por ciento de los datos de WISE, que no reveló objetos nuevos. Los voluntarios online “utilizando la poderosa habilidad del cerebro humano para reconocer el movimiento” podrían tener más suerte, afirma.

Uno de los objetos que podría ser descubierto es el Planeta 9, un supuesto noveno planeta de nuestro Sistema Solar, del tamaño de Neptuno pero en una órbita mil veces más lejana que la Tierra del Sol, que completaría una vez cada 15000 años. Sin embargo, Meisner opina que es más fácil descubrir enanas marrones en los datos de WISE (muy rojas en las animaciones) que el Planeta 9, que se vería muy azul. Pero, si el Planeta 9 existe y es tan brillante como predicen algunos, entonces podría ser visible en los datos de WISE.

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Envolturas estalares suburbanas

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Revelando el origen y naturaleza de los suburbios de las megalópolis estelares

por Amelia Ortiz · 16 febrero, 2017
16/2/2017 de Instituto  de Astrofísica e Ciências do Espaço / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


Mosaico con las imágenes en el infrarrojo de seis galaxias masivas elípticas observadas cuando el Universo tenía la mitad de su edad actual, halladas en el Campo Ultraprofundo del Hubble. Las imágenes muestran las envolturas estelares así como potenciales galaxias satélite. Crédito: Ignacio Trujillo, con imágenes del programa HUDF 2012.

El estudio más detallado de las regiones exteriores de las galaxias elípticas masivas en una época correspondiente a la mitad de la edad del Universo, dirigido por Fernando Buitrago (Instituto de Astrofísica e Ciências do Espaço  y Faculdade de Ciências da Universidade de Lisboa) ha aportado nueva información sobre el modo en que evolucionaron con el paso del tiempo las galaxias más grandes del Universo.

Las galaxias han crecido espectacularmente en tamaño desde el Universo primitivo, y en particular, las galaxias elípticas son las más grandes, tanto en tamaño como en masa. Cuál es el factor principal que hay detrás del crecimiento tardío de sus regiones externas es la pregunta que ha motivado esta investigación.

Buitrago y su equipo han investigado la naturaleza de las regiones exteriores de una muestra de galaxias elípticas masivas cuando el Universo tenía la mitad de su edad actual, hace aproximadamente 6200 millones de años. Para poder estudiar formaciones débiles a grandes distancias del centro de las galaxias, tuvieron que utilizar la imagen más profunda del Universo de la que disponemos, el Campo Ultraprofundo del Hubble. Utilizando las seis galaxias que cumplían los criterios establecidos y que se encuentran registradas en esta imagen, los investigadores consiguieron demostrar por vez primera la existencia de envolturas estelares extensas en galaxias elípticas masivas individuales en aquel periodo de tiempo.

Buitrago y su equipo han podido concluir que, en el caso de su muestra de galaxias elípticas masivas de la mitad de la edad del Universo, las zonas externas se formaron, como en las galaxias de disco, principalmente debido a la unión con otras galaxias. Incluso intentaron identificar en esos halos trazas de episodios recientes de fusión de galaxias.

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Kepler en busca de lunas planetarias

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Kepler podría descubrir lunas planetarias formadas por impactos gigantes fuera de nuestro Sistema Solar

por Amelia Ortiz · 16 febrero, 2017
16/2/2017 de Planetary Science Institute / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society / Astronomical Review


Ilustración de artista de una hipotética luna similar a la Tierra alrededor de un planeta parecido a Saturno. La misión Kepler de NASA tiene la capacidad para detectar estas lunas en el futuro. Crédito: Frizaven / 3D Space Simulator Celestia.

El observatorio Kepler de NASA debería de ser capaz de detectar lunas planetarias (todavía por descubrir) formadas por lejanas colisiones entre planetas fuera de nuestro Sistema Solar, según demuestra un estudio de Amy Barr, del Instituto de Ciencia Planetaria. La nave espacial Kepler ha descubierto miles de exoplanetas, pero todavía no ha detectado señales definitivas de lunas  – exolunas- en órbita a su alrededor.

“Nuestros resultados son los primeros en estudiar las masas que tendrían las lunas que podrían formarse bajo un conjunto variado de condiciones de impacto posibles en el interior de sistemas exoplanetarios”, afirma Barr. “Y aún más importante, hemos demostrado que es posible formar exolunas con masas por encima de los límites teóricos de detección del programa de exploración ‘Caza de exolunas’ de Kepler, lunas que tienen más de una décima parte de la masa de la Tierra”.

Esta investigación utilizó simulaciones hidrodinámica para determinar cuánto material es lanzado a órbita por la colisión de dos exoplanetas rocosos. “Estos resultados son parecidos en general al impacto que formó la Luna, pero cuando chocan dos supertierras, el disco es mucho más caliente y masivo”.

“Algunas de las teorías sobre la formación de la Luna de la Tierra, por ejemplo la fisión, podrían funcionar en otros sistemas solares”, explica Barr. “Con las observaciones nuevas que llegarán pronto, es un buen momento para revisitar algunas ideas viejas y ver si podrían predecir lo frecuentes que pueden ser las exolunas y lo que se necesitaría para detectarlas”.

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Jarras judeas antiguas

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Jarras antiguas halladas en Judea revelan que el campo magnético de la Tierra está fluctuando, no disminuyendo

por Amelia Ortiz · 16 febrero, 2017
16/2/2017 de Tel Aviv University / PNAS


El campo magnético de la Tierra no está disminuyendo, sino que fluctúa, según indica el análisis de jarras antiguas de cerámica judaica. Fuente: Tel Aviv University.

Albert Einstein consideraba que el origen del campo magnético de la Tierra es uno de los cinco problemas por resolver más importantes de la física. El debilitamiento del campo geomagnético, que se extiende desde el centro del planeta al espacio exterior y fue registrado por primera vez hace 180 años, ha provocado preocupaciones sobre el bienestar de la biosfera.

Pero en un nuevo estudio publicado en PNAS por la Universidad de Tel Aviv, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad de California San Diego, los investigadores no encuentran razones para alarmarse: el campo geomagnético de la Tierra ha estado ondulando durante miles de años. Datos obtenidos del análisis de asas de jarras judaicas bien datadas aportan información sobre los cambios en la intensidad del campo geomagnético entre los siglos octavo y segundo antes de Cristo, indicando una fluctuación del campo que alcanzó su máximo durante el siglo VIII a.C.

“La intensidad del campo durante el siglo VIII a.C. corrobora observaciones anteriores de nuestro grupo, publicadas inicialmente en 2009, acerca de un campo inusualmente fuerte durante el principio de la Edad de Hierro. Lo llamamos el ‘pico de la edad de hierro’, y es el campo más potente registrado en los últimos 100 000 años”, explica el Dr. Erez Ben-Yosef. “Este nuevo descubrimiento pone en contexto el declive reciente de la intensidad del campo. Aparentemente, no se trata de un fenómeno único, el campo se ha debilitado y recuperado a menudo durante los últimos milenios”.

La nueva investigación se ha basado en 67 jarras judaicas antiguas de cerámica para almacenamiento que han pasado por un calentamiento, y que llevan sellos reales impresos correspondientes a distintos años entre el siglo VIII a.C. y el siglo II a.C. “La cerámica, arcilla horneada, ladrillos de barro quemados, escoria de cobre, casi cualquier cosa que haya sido calentada y luego enfriada puede convertirse en un registro del campo magnético en el momento en que se hizo”, comenta el Dr. Ben-Yosef. “Las cerámicas poseen minerales diminutos – ‘grabadores’ magnéticos- que guardan información sobre el campo magnético de la época en la que la arcilla estaba en el horno. El comportamiento del campo magnético en el pasado puede ser estudiado examinando artefactos arqueológicos o material geológico que se calentó y luego se enfrió, como la lava”.

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