De un nacimiento a otro

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El nacimiento de una estrella puede haber provocado la formación de otra

por Amelia Ortiz · Publicada 21 junio, 2017 ·
21/6/2017 de National Radio Astronomy Observatory / The Astrophysical Journal

La protoestrella HOPS 370 con un chorro de material que puede haber incitado la formación de una protoestrella más joven, HOPS 108 (marcada por un punto rojo) en la región de formación estelar de Orión. Crédito: Osorio et al., NRAO/AUI/NSF.

Un equipo de astrónomas ha hallado pruebas nuevas que sugieren que un chorro de material que se desplaza con rapidez, expulsado de una joven estrella, puede haber instigado la formación de otra protoestrella más joven. “La orientación del chorro, la velocidad de su material y la distancia son todas correctas para este escenario”, explica Mayra Osorio, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) (España).

Las científicos han estudiado una nube de gas gigante a 1400 años-luz de la Tierra, en la constelación de Orión, donde están formándose numerosas estrellas nuevas. La región había sido investigada antes, pero Osorio y sus colaboradoras realizaron varias observaciones con el conjunto de radiotelescopios VLA a diferentes radiofrecuencias que han revelado datos nuevos.

Las imágenes de la pareja muestran que la estrella más joven, llamada HOPS 108 se halla en la trayectoria de un chorro de material procedente de la más vieja, llamada HOPS 370. Esta alineación hizo que Yoshito Shimajiri y sus colaboradores sugieresen en 2008 que la onda de choque del material en rápido desplazamiento contra una concentración de gas había instigado el colapso de dicha concentración en una protoestrella.

“Encontramos nudos de material dentro de este chorro y conseguimos medir sus velocidades”, comenta Ana K. Diaz-Rodriguez (IAA-CSIC). Estas medidas nuevas dan un apoyo importante a la idea de que el chorro de la estrella más vieja incitó el proceso de formación de la más joven. Los científicos sugieren que el chorro de HOPS 370 empezó a chocar contra la concentración de gas hace unos 10 000 años, iniciando un proceso de colapso que acabó por conducir a la formación de HOPS 108. Otras cuatro estrellas jóvenes de la región podrían ser también resultado de interacciones similares pero las investigadoras encuentran pruebas de ondas de choque sólo en el caso de HOPS 108.

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Rover ascendiendo el Monte Sharp

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Un orbitador de NASA observa al róver que está ascendiendo por el Monte Sharp en Marte

por Amelia Ortiz · Publicada 21 junio, 2017 ·
21/6/2017 de JPL

El objeto azul brillante del centro de esta escena es el róver Curiosity de NASA entre rocas bronceadas y arena oscura en el Monte Sharp, observado por la cámara HiRISE del orbitador Mars Reconnaissance Orbiter el 5 de junio de 2017. Crédito: NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona.

Utilizando el telescopio más potente que haya sido enviado a Marte hasta la fecha, el orbitador Mars Reconnaissance Orbiter ha captado una imagen del róver Curiosity entre terreno rocoso en la ladera de una montaña.

El róver, del tamaño de un coche, que asciende por la parte inferior del Monte Sharp hacia su próximo destino, se ve como una mancha azul sobre el fondo de rocas bronceadas y arena oscura en la imagen en color realzado obtenida por la cámara HiRISE del orbitador. El color exagerado, que muestra las diferencias entre los materiales de la superficie de Marte, hace que Curiosity parezca más azul de lo que realmente es.

La imagen fue captada el 5 de junio de 2017, dos meses antes del quinto aniversario del aterrizaje de Curiosity cerca del Mount Sharp, el 6 de agosto de 2017. Cuando fue tomada Curiosity estaba a mitad de camino entre su investigación de dunas activas de arena en la parte inferior del Monte Sharp y la cordillera Vera Rubin, un destino más arriba donde el equipo del róver pretende examinar rocas en las que se ha detectado hematita desde órbita.

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Atracción magnética en acción

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La atracción magnética en el espacio podría ser utilizada con los satélites difuntos

por Amelia Ortiz · Publicada 21 junio, 2017 ·
21/6/2017 de Phys.org

En el futuro, los satélites abandonados podrían ser atrapados y eliminados de órbitas clave alrededor de la Tierra utilizando fuerzas magnéticas. Crédito: Philippe Ogaki.

Los satélites abandonados podrían en el futuro ser atrapados y eliminados de órbitas clave alrededor de la Tierra utilizando fuerzas magnéticas. Esta misma atracción o repulsión magnética está también siendo considerada como método seguro para que varios satélites permanezcan en formación en el espacio. Estos enjambres de satélites participarían en misiones futuras de astronomía y observación de la Tierra. Si sus posiciones relativas pueden permanecer estables podrían actuar como un solo telescopio gigante.

Cada vez existe un mayor interés en atrapar satélites enteros en el espacio para luchar contra la basura espacial. El problema principal es agarrar y asegurar estos objetos incontrolados, que giran rápidamente y que normalmente pesan varias toneladas.

Hasta ahora han sido consideradas múltiples técnicas, incluyendo brazos robóticos, redes y arpones. Ahora el investigador Emilien Fabacher (Universidad de Toulouse) ha añadido otro método a la lista: el agarre magnético.

“Con un satélite que quieres sacar de órbita, es mucho mejor si te puedes mantener a una distancia segura, sin la necesidad de entrar en contacto directo arriesgándote a dañar tanto al satélite perseguidor como al perseguido”, explica Emilien. “Así que la idea que estoy investigando es aplicar fuerzas magnéticas para atraer o repeler el satélite, para cambiar su órbita o sacarlo completamente de ella”.

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Misión espacial innovadora

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LISA Pathfinder concluye una misión innovadora

por Amelia Ortiz · Publicada 21 junio, 2017 ·
21/6/2017 de ESA

LISA Pathfinder en el espacio (ilustración). Crédito: ESA/C.Carreau.

Después de seis meses de operaciones científicas, LISA Pathfinder completará su misión el 30 de junio, tras haber demostrado la tecnología necesaria para construir el futuro observatorio espacial de ondas gravitacionales de la ESA.

Lanzado el 3 de diciembre de 2015, el satélite LISA Pathfinder de la ESA comenzó su misión científica en marzo de 2016, poco después del anuncio de la primera detección directa de ondas gravitacionales, arrugas en el tejido del espacio-tiempo. Desde entonces, con dos observaciones más de señales de ondas gravitacionales procedentes de agujeros negros en fusión obtenidas con experimentos en tierra (la última anunciada este mes) está claro que la astronomía de las ondas gravitacionales se ha convertido en una realidad.

Las ondas gravitacionales son producidas por la aceleración de objetos masivos y pueden ser generadas por una gran variedad de fenómenos cósmicos, desde explosiones de supernovas a sistemas binarios de estrellas de neutrones en los que se precipitan en espiral una hacia la otra, y parejas de agujeros negros en proceso de fusión.

Ahora que LISA Pathfinder se acerca al final de su exitosa misión de demostración de tecnología, el Comité de Programas Científicos de la ESA ha seleccionado la Antena Espacial De Interferómetro Láser (LISA) como la tercera gran misión en el plan Visión Cósmica de la ESA. LISA es un observatorio espacial de ondas gravitacionales que consistirá en una constelación de tres naves espaciales, cuyo lanzamiento está previsto para 2034. En el concepto de misión de LISA, volarán seis masas de prueba (dos en cada nave). Cada pareja de masas estará situada en el extremo de uno de los brazos de la constelación y estará en contacto con las otras, situadas a millones de kilómetros, por medio de láseres. Las masas deben de ser colocadas en caída libre del modo más preciso posible, aisladas de todas las fuerzas internas y exteriores, excepto la gravedad para poder medir cualquier distorsión debida al paso de una onda gravitacional.

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Cientos de candidatos nuevos a exoplanetas

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NASA publica el catálogo de Kepler con cientos de candidatos nuevos a planetas

por Amelia Ortiz · Publicada 20 junio, 2017 ·
20/6/2017 de JPL

Esta ilustración de artista muestra un sistema planetario pequeñito, tan compacto que es más parecido a Júpiter y sus lunas que a una estrella con sus planetas, llamado KOI-961, descubierto en 2012. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

El equipo del telescopio espacial Kepler de NASA ha publicado un catalogo de candidatos a planetas que incluye 219 candidatos, 10 de los cuales tienen cerca del tamaño de la Tierra y están en órbita alrededor de su estrella en la zona habitable, que es el rango de distancias a la estrella donde el agua líquida puede almacenarse en la superficie de un planeta rocoso.

Se trata del catálogo más completo y detallado de candidatos a exoplanetas obtenido a partir de los cuatro primeros años de datos de Kepler. También es el catálogo final de las observaciones de la nave espacial en la zona del cielo de la constelación del Cisne.

Con la publicación de este catálogo, derivado de datos públicos disponibles en el Archivo de Exoplanetas de NASA, hay ahora 4034 candidatos a planetas identificados por Kepler. De ellos 2335 han sido confirmados como planetas. De los casi 50 candidatos de tamaño similar a la Tierra y que se hallan en zonas habitables detectados por Kepler, más de 30 han sido confirmados.

Además, resultados que han utilizado los datos de Kepler sugieren la existencia de dos grupos de diferente tamaño de planetas pequeños. Ambos resultados tienen implicaciones para la búsqueda de vida. El catálogo final de Kepler servirá como base para determinar la prevalencia y demografía de planetas en la galaxia, y el descubrimiento de dos poblaciones planetarias diferentes demuestra que la mitad de los planetas que conocemos en la galaxia no tienen superficie o se encuentran bajo una profunda y pesada atmósfera, un ambiente poco probable para albergar vida.

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Árbol familiar de los planetas

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Descubierta una nueva rama en el árbol familiar de los exoplanetas

por Amelia Ortiz · Publicada 20 junio, 2017 ·
20/6/2017 de Caltech / The Astronomical Journal

Esta ilustración muestra el árbol familiar de los exoplanetas. Los planetas nacen de discos de gas y polvo que giran llamados discos protoplanetarios. Los discos originan planetas gigantes como Júpiter así como planetas más pequeños, sobre todo con tamaños entre el de la Tierra y Neptuno. Un equipo de investigadores ha descubierto que los exoplanetas más pequeños están claramente divididos en dos grupos de tamaños: los planetas rocosos como la Tierra y las supertierras, y los minineptunos gaseosos. Crédito: NASA/Kepler/Caltech (T. Pyle).

Desde mediados de la década de 1990, cuando fue descubierto el primer planeta alrededor de una estrella parecida al Sol, los astrónomos han amasado lo que ahora es una gran colección de exoplanetas: casi 3500 han sido confirmados hasta la fecha. En un nuevo estudio dirigido por Caltech, los investigadores han clasificado estos planetas de modo muy parecido a cómo los biólogos identifican nuevas especies animales y con ello han aprendido que la mayoría de los exoplanetas encontrados caen en dos grupos claros de tamaños: los planetas rocosos como la Tierra y grandes minineptunos.

“Es una revisión importante en el árbol familiar de los planetas, análoga al descubrimiento de que los mamíferos y los lagartos son ramas distintas del árbol de la vida”, explica Andrew Howard (Caltech). En esencia, su investigación muestra que nuestra galaxia tiene una fuerte preferencia por dos tipos de planetas (dejando de lado los gigantes gaseosos): planetas rocosos de hasta 1.75 veces el tamaño de la Tierra y mundos minineptunos rodeados de gas, que tienen de 2 a 3.5 veces el tamaño de la Tierra (es decir, son algo más pequeños que Neptuno). Nuestra galaxia rara vez produce planetas con tamaños entre estos dos grupos.

“En el Sistema Solar no hay planetas con tamaños entre el de la Tierra y Neptuno”, explica Eirk Petigura (Caltech). “Una de las grandes sorpresas de Kepler es que casi todas las estrellas tienen por lo menos un planeta mayor que la Tierra pero menor que Neptuno. Realmente nos gustaría saber cómo son estos misteriosos planetas y por qué no tenemos de ellos en nuestro Sistema Solar”.

La causa de esta ausencia no está clara pero los científicos sugieren dos explicaciones posibles. La primera se basa en la idea de que a la naturaleza le gusta crear muchos planetas aproximadamente del tamaño de la Tierra. Algunos de esos planetas, por razones no bien conocidas, acaban adquiriendo suficiente gas como para “saltar el hueco” y convertirse en minineptunos gaseosos.

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Buscando exoplanetas terrestres cercanos

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Uniendo los puntos: ayuda a los astrónomos en una nueva búsqueda de planetas como la Tierra

por Amelia Ortiz · Publicada 20 junio, 2017 ·
20/6/2017 de Queen Mary University of London

Ilustración que muestra las tres estrellas cercanas al Sol alrededor de las cuales el equipo de investigadores dirigido por Guillem Angalda-Escudé buscará planetas similares a la Tierra. Fuente: Queen Mary University of London.

El año pasado un equipo internacional de astrónomos encabezado por el Dr. Guillem Anglada-Escudé (Queen Mary University of London) descubrió un planeta alrededor de la estrella más cercana a nuestro Sol, Proxima Centauri. Ahora los investigadores reanudan su búsqueda de planetas similares a la Tierra alrededor de estrellas cercanas y han lanzado una nueva iniciativa para poner en contacto directo al público con la investigación mientras ésta se desarrolla.

La campaña Puntos Rojos permitirá seguir a los astrónomos mientras éstos buscan planetas alrededor de algunas de nuestras vecinas estelares. Esta vez las estrellas a observar son Proxima Centauri, que los científicos piensan que puede tener por lo menos un planeta terrestre más en órbita a su alrededor; la estrella de Barnard, una enana roja a solo seis años-luz de distancia y Ross 154, otra enana roja a una distancia de casi 10 años-luz.

El Dr. Guillem Anglada-Escudé comenta: “La exploración de las estrellas más cercanas buscando planetas terrestres es intrínsecamente fascinante. Queremos aprovecharnos de eso para mostrar el modo en el que trabajamos en ciencia, demostrar la diferencia entre datos e interpretación e invitar a la gente a participar en el lento proceso de aprender algo nuevo durante el curso de casi 100 días de toma de datos. También esperamos recibir comentarios y ayuda de mentes inquisitivas que propongan métodos innovadores. Esto es también un experimento, después de todo. ¡Veremos qué pasa!”.

Los datos serán tomados con el instrumento HARPS instalado en el telescopio de 3.6m del Observatorio Europeo Austral (ESO) instalado en Chile y otros instrumentos de todo el mundo, durante aproximadamente 90 noches. Las observaciones fotométricas empezaron el 15 de junio y las observaciones espectrográficas empiezan el 21 de junio. La iniciativa Puntos Rojos (presentar ciencia real en tiempo real) permitirá al público y a la comunidad científica acceder directamente a los datos observacionales por lo menos de Proxima Centauri mientras esté en marcha la campaña.

[Fuente]