Zeta Ophiuchi la estrella que crea olas en el espacio

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Zeta Ophiuchi la estrella que crea olas en el espacio

La estrella gigante Zeta Ophiuchi está teniendo un efecto “impactante” en las nubes de polvo circundantes a la estrella. Los vientos estelares que fluyen de esta estrella están haciendo ondulaciones en el polvo interestelar a medida que se aproxima a este, creando un arco de choque precioso. Zeta Ophiuchi es una estrella joven, grande y caliente situada a 370 años luz de distancia, estas ondulaciones y filamentos solo pueden verse en luz infrarroja.

Créditos: imagen infrarroja capturada por el Telescopio Espacial Spitzer, NASA/JPL-Caltech.

Esta estrella masiva está viajando a una velocidad enorme, unos 54.000 kilómetros por segundo. La estructura que crea en el espacio es análoga a las ondulaciones que preceden de la proa de un barco como se mueve a través del agua. Este viento en expansión colisiona con las frágiles nubes de gas y polvo interestelar a medio año luz de distancia de la estrella, unas 800 veces la distancia del Sol a Plutón. La velocidad de los vientos, sumada al movimiento supersónico de la estrella, provoca la enorme colisión que se ve en la imagen. Nuestro sol tiene vientos solares significativamente más débiles y está pasando mucho más lentamente a través de nuestra vecindad galáctica por lo que no genera estos arcos de choque tan impresionantes.

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¿De qué se alimentan los agujeros negros supermasivos?

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Los agujeros negros supermasivos se alimentan de medusas galácticas

eso1725es – 16 de Agosto de 2017

El instrumento MUSE de ESO, instalado en el VLT, descubre una nueva forma de alimentar agujeros negros

Observaciones de “galaxias medusa”, llevadas a cabo con el Very Large Telescope de ESO, han revelado una forma previamente desconocida de alimentar agujeros negros supermasivos. Parece ser que el mecanismo que produce los tentáculos de gas y estrellas recién nacidas, que dan a estas galaxias su apodo, es el mismo que hace posible que el gas llegue a las regiones centrales de las galaxias, alimentando al agujero negro que se esconde en cada una de ellas y haciendo que brillen intensamente. Los resultados aparecen hoy en la revista Nature.

Un equipo liderado por astrónomos italianos ha utilizado el instrumento MUSE (Multi-Unit Spectroscopic Explorer), instalado en el Very Large Telescope (VLT) en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile, para estudiar cómo las galaxias pueden ser despojadas de su gas. Se centraron en ejemplos extremos de galaxias medusa en cúmulos de galaxias cercanos, llamadas así por los largos “tentáculos” de material que se extienden decenas de miles de años luz más allá de sus discos galácticos [1][2].

Los tentáculos de las galaxias medusa se producen en los cúmulos de galaxias por un proceso llamado “desgarro por presión dinámica” (en inglés, ram pressure stripping). Su mutua atracción gravitatoria hace que las galaxias caigan a gran velocidad en los cúmulos de galaxias, donde se encuentran con un gas caliente y denso que actúa como un potente viento, expulsando colas de gas fuera del disco de la galaxia y desencadenando brotes de formación estelar en su interior.

Se ha descubierto que seis de las siete galaxias medusa estudiadas albergan un agujero negro supermasivo en el centro que se alimenta del gas circundante [3]. Esta proporción es inesperadamente alta (en general, entre las galaxias la proporción es inferior a una de cada diez).

“Nunca antes se había predicho ni se había dado a conocer este fuerte vínculo entre el desgarro por presión dinámica y los agujeros negros activos”, afirma la responsable del equipo, Bianca Poggianti (INAF-Observatorio Astronómico de Padua, Italia). “Parece que el agujero negro central está siendo alimentado porque, parte del gas, en lugar de ser eliminado, alcanza el centro de la galaxia”.

Una pregunta que lleva mucho tiempo sin respuesta es por qué sólo una pequeña fracción de los agujeros negros supermasivos situados en los centros de las galaxias están activos. Los agujeros negros supermasivos están presentes en casi todas las galaxias, así que ¿por qué sólo unos pocos acretan materia y brillan intensamente? Estos resultados revelan un mecanismo previamente desconocido por el que se pueden alimentar los agujeros negros.

Yara Jaffé, que cuenta con una beca de investigación de ESO y ha participado en este artículo científico, explica la relevancia: “Estas observaciones de MUSE sugieren un nuevo mecanismo que canaliza el gas a una zona cercana al agujero negro. Este resultado es importante porque nos permite añadir una nueva pieza al rompecabezas que suponen las conexiones entre los agujeros negros supermasivos y las galaxias que los albergan, algo que aún no comprendemos en toda su plenitud”.

Estas observaciones forman parte de un estudio mucho más amplio que se está desarrollando actualmente y que incluye muchas más galaxias medusa.

“Una vez acabado, este sondeo revelará cuántas galaxias ricas en gas que entran a formar parte de cúmulos, y cuáles de ellas, pasan por un periodo de mayor actividad en sus núcleos”, concluye Poggianti. “En astronomía, durante mucho tiempo ha sido un rompecabezas entender cómo se forman las galaxias y cómo cambian en nuestro universo en expansión que evoluciona. Las galaxias medusa son clave para comprender la evolución de las galaxias, ya que las observamos en pleno proceso de impresionante transformación”.
Notas

[1] Hasta la fecha, se han encontrado solo unas 400 candidatas a galaxias medusa.

[2] Los resultados fueron generados como parte del programa observacional conocido como GASP (GAs Stripping Phenomena in galaxies with MUSE, fenómeno del desgarro del gas en galaxias con el instrumento MUSE), un gran programa de ESO dirigido a estudiar dónde, cómo y por qué puede perderse el gas de las galaxias. GASP está obteniendo datos profundos y detallados de MUSE para 114 galaxias en distintos entornos, específicamente dirigidos a las galaxias medusa. Actualmente estas observaciones siguen en curso.

[3] Se sabe que casi todas, si no todas las galaxias, albergan un agujero negro supermasivo en su centro, entre unos pocos millones y unos cuantos miles de millones de veces tan masivos como nuestro Sol. Cuando un agujero negro atrae materia de su entorno, la materia se calienta mucho y emite energía electromagnética, dando lugar a uno de los fenómenos astrofísicos más energéticos: los núcleos de galaxias activos (AGN, de Active Galactic Nuclei).

[4] El equipo también investigó la explicación alternativa que planteaba que la actividad central del AGN contribuye a la extracción de gas de las galaxias, pero la consideró menos probable. Dentro del cúmulo de galaxias, las galaxias medusa se encuentran en una zona donde es muy probable que el gas denso y caliente del medio intergaláctico forme los largos tentáculos de la galaxia, reduciendo la posibilidad de que se formen por la actividad del AGN. Por tanto, hay fuertes evidencias de que el desgarro por presión dinámica desencadena el AGN y no al revés, lo que supone una nueva forma de alimentar a los agujeros negros.

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CubeSat mide la energía saliente de la Tierra

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Un CubeSat Mide la Energía Saliente de la Tierra

El CubeSat RAVAN ha demostrado con éxito nuevas tecnologías para medir la cantidad de energía solar y térmica reflejada que se emite en el espacio. Image Credit: Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory

Un pequeño satélite experimental ha recogido con éxito y entregado datos sobre una medida clave para predecir los cambios en el clima de la Tierra.

El CubeSat RAVAN, fue lanzado a la órbita baja terrestre el 11 de Noviembre de 2016, con el fin de probar nuevas tecnologías que ayudan a medir el desequilibrio de la radiación de la Tierra, que es la diferencia entre la cantidad de energía del Sol que llega a la Tierra y la cantidad que se refleja y se emite de vuelta al espacio. Esa diferencia, estimada en menos el uno por ciento, es responsable del calentamiento global y del cambio climático.

Diseñado para medir la cantidad de energía solar y térmica reflejada que se emite en el espacio, RAVAN emplea dos tecnologías que nunca antes se han utilizado en una nave espacial en órbita: nanotubos de carbono que absorben la radiación de salida y un cuerpo negro de cambio de fase de galio para la calibración.

Entre los materiales más negros conocidos, los nanotubos de carbono absorben virtualmente toda la energía a través del espectro electromagnético. Su propiedad absorbente los hace adecuados para medir con exactitud la cantidad de energía reflejada y emitida desde la Tierra. El galio es un metal que se funde – o cambia de fase – en torno a la temperatura del cuerpo, por lo que es un punto de referencia coherente. Los radiómetros de RAVAN miden la cantidad de energía absorbida por los nanotubos de carbono y las células de cambio de fase de galio monitorean la estabilidad de los radiómetros.

RAVAN comenzó a recolectar y enviar los datos de radiación el 25 de Enero y ahora ha estado operativo mucho más allá de su período original de misión de seis meses.

“Hemos estado haciendo mediciones de la radiación de la Tierra con los nanotubos de carbono y haciendo calibraciones con las células de cambio de fase de galio, así que hemos cumplido con éxito nuestros objetivos de misión”, dijo el investigador principal Bill Swartz del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins en Laurel, Maryland. Él y su equipo ahora están monitoreando RAVAN a largo plazo para ver cómo el instrumento cambia con el tiempo y también están realizando el análisis de datos y comparando sus medidas con simulaciones de modelo existentes de radiación saliente de la Tierra.

Si bien la demostración de tecnología comprende un solo CubeSat, en la práctica una misión RAVAN en el futuro operaría muchos CubeSats en una constelación para medir la energía saliente de la Tierra se encuentran actualmente a bordo de unos grandes satélites y, aunque tienen una alta resolución espacial, no pueden observar el planeta entero simultáneamente, como la haría una constelación de CubeSats RAVAN.

“Sabemos que la radiación saliente de la Tierra varía mucho con el tiempo dependiendo de variables como nubes o aerosoles o cambios de temperatura”, dijo Swartz. “Una constelación puede proporcionar una cobertura global, 24/7, que mejorará estas mediciones.”

Los satélites pequeños , incluyendo los CubeSats, están desempeñando un papel cada vez más importante en la exploración, demostración de tecnología, investigación científica e investigaciones educativas en la NASA, incluyendo: exploración del espacio planetario; observaciones de la Tierra; ciencia fundamental de la Tierra y del espacio; y el desarrollo de instrumentos científicos precursores como las comunicaciones láser de vanguardia, las comunicaciones de satélite a satélite y las capacidades de movimiento autónomo.

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Dinámica tormenta en Júpiter

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Dinámica tormenta en Júpiter tomada por Juno

Una dinámica tormenta en el extremo sur de la región polar norte de Júpiter domina este paisaje con nubes joviano, cortesía de la nave espacial Juno de la NASA.


Image Credit: NASA/JPL-Caltech

Esta tormenta es un óvalo anticiclónico de larga duración llamado Punto Rojo Templado Norte Norte 1 (NN-LRS-1); se ha seguido por lo menos desde 1993, y puede ser más vieja todavía. Un anticiclón es un fenómeno meteorológico donde los vientos alrededor de la tormenta fluyen en la dirección opuesta a la del flujo alrededor de una región de baja presión. Es el tercer óvalo anticiclónico más grande del planeta, con unos 6.000 kilómetros de largo. El color varía entre rojo y blanco, pero esta imagen de JunoCam muestra que todavía tiene un núcleo rojizo pálido dentro del radio de las velocidades máximas del viento.

Los científicos aficionados Gerald Eichstädt y Seán Doran procesaron esta imagen usando datos de la cámara JunoCam. La imagen se ha girado de manera que la parte superior de la imagen mira en realidad hacia las regiones ecuatoriales, mientras que la parte inferior de la imagen es de las regiones polares del norte del planeta.

La imagen fue tomada el 10 de Julio de 2017 a las 21:42 GMT, cuando la nave espacial Juno realizó su séptimo sobrevuelo cercano a Júpiter. En el momento en que se tomó la imagen, la nave espacial estaba a unos 11.444 kilómetros de la parte superior de las nubes del planeta a una latitud de 44.5 grados.

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Un TRAPPIST-1 más antiguo

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TRAPPIST-1 es más antiguo que nuestro sistema solar

Esta ilustración muestra lo que el sistema TRAPPIST-1 podría ser similar a partir de un punto cercano planeta TRAPPIST-1f (a la derecha). Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech

Si queremos saber más acerca de si la vida podría sobrevivir en un planeta fuera de nuestro sistema solar, es importante conocer la edad de su estrella madre. Las estrellas jóvenes tienen lanzamientos frecuentes de radiación denminada llamaradas de alta energía (Flare) que pueden calcinar sus superficies planetarias. Si los planetas se formaron recientemente, sus órbitas también pueden ser inestables. Por otra parte, los planetas que orbitan estrellas más antiguas han sobrevivido a la serie de flares de juventud, pero también se han expuesto a los estragos de la radiación estelar por un período de tiempo más largo.

Los científicos tienen ahora una buena estimación de la edad de uno de los sistemas planetarios más interesantes descubiertos hasta la fecha denominado TRAPPIST-1, un sistema de siete mundos que orbitan alrededor de una estrella enana ultra-fresca del tamaño de la Tierra a unos 40 años-luz de distancia. Los investigadores dicen en un nuevo estudio que el TRAPPIST-1 la estrella es bastante antigua: entre 5,4 y 9,8 mil millones de años. Esto es hasta dos veces mayor que nuestro propio sistema solar, que se formó hace unos 4,5 mil millones de años.

Las siete maravillas de TRAPPIST-1 fueron revelados a principios de este año en una conferencia de prensa de la NASA, utilizando una combinación de los resultados de la planetas en tránsito y planetesimales con un pequeño telescopio en Chile en conjunto con el telescopio espacial Spitzer de la NASA y otros telescopios terrestres. Tres de los planetas TRAPPIST-1 residen en la denominada “zona habitable” de la estrella, que es la distancia orbital donde un planeta de tipo rocoso con una atmósfera “podría” tener agua líquida en su superficie. Los siete planetas son propensos a que la marea gravitacional de su estrella, defina que cada uno de los planetas tenga un lado diurno y otro nocturno perpetuo.

En el momento de su descubrimiento, los científicos creían que el sistema de TRAPPIST-1 tenía que ser de por lo menos 500 millones de años, ya que se trata de una estrella de baja masa (aproximadamente el 8 por ciento que la del Sol), sólo un poco más grande que el planeta Júpiter. Sin embargo, incluso este límite inferior de edad era incierto; en teoría, la estrella podría ser casi tan antigua como el universo mismo. Son las órbitas de este sistema compacto de planetas estable? Podría contener vida con el tiempo suficiente para evolucionar en cualquiera de estos mundos?

“Nuestros resultados realmente ayudan a entender la evolución del sistema TRAPPIST-1, debido a que el sistema tiene que haber persistido durante miles de años. Esto significa que los planetas tenían que evolucionar juntos, de lo contrario el sistema habría desmoronado hace mucho tiempo,” dijo Adam Burgasser, astrónomo de la Universidad de California en San Diego, y el primer autor del artículo. Burgasser asociado con Eric Mamajek, científico del programa adjunto del Programa de Exploración de Exoplanetas de la NASA con sede en el JPL, para calcular la edad del TRAPPIST-1. Sus resultados serán publicados en la revista The Astrophysical Journal.

No está claro lo que esto significa “mayor edad para la habitabilidad de los planetas”. Por un lado, las estrellas más viejas tienen menos flares que las estrellas más jóvenes, y Burgasser y Mamajek confirmaron que TRAPPIST-1 es relativamente tranquilo en comparación con otras estrellas enanas ultra frías. Por otra parte, dado que los planetas están tan cerca de la estrella, se ha absorbido durante mil millones de años radiación de alta energía, que podría haber evaporado en sus atmósferas y presentar grandes cantidades de agua. De hecho, el equivalente de un océano de la Tierra puede haber evaporado de cada planeta de TRAPPIST-1 a excepción de los dos más distante de la estrella: los planetas g y h. En como ver nuestro propio sistema solar, Marte es un ejemplo de un planeta que probablemente tenía agua líquida en su superficie en el pasado, pero perdió la mayor parte de sus aguas y la atmósfera a la radiación de alta energía del sol durante mil millones de años.

Sin embargo, la vejez no significa necesariamente que la atmósfera de un planeta se ha erosionado. Dado que los planetas TRAPPIST-1 tienen densidades más bajas que la Tierra, es posible que grandes depósitos de moléculas volátiles tales como el agua pueden producir atmósferas gruesas que protegería las superficies planetarias de las radiaciones nocivas. Una espesa atmósfera también podría ayudar a redistribuir el calor a los lados oscuros de estos planetas con anclaje mareal. Pero esto también podría ser contraproducente en un proceso de “efecto invernadero fuera de control”, en que la atmósfera se vuelve tan gruesa que se recalienta la superficie del planeta -como en el caso de Venus-.

“Si hay vida en estos planetas, me gustaría especular que la vida tiene que ser resistente, ya que tiene que ser capaz de sobrevivir algunos escenarios potencialmente nefastos para los mil millones de años”, dijo Burgasser.

Afortunadamente, las estrellas de poca masa como TRAPPIST-1 tienen temperaturas y luminosidades que permanecen relativamente constantes a lo largo de miles de millones de años, marcada por los acontecimientos de estallidos magnéticos ocasionales. Los tiempos de vida de las diminutas estrellas como TRAPPIST-1 se prevé que ser mucho, mucho más que la edad de 13,7 mil millones de años del universo (el Sol, en comparación, tiene una vida útil de unos 10 mil millones de años).

“Las estrellas mucho más masivas que el Sol consumen su combustible rápidamente, dando más luz a través de millones de años y explotando como supernovas,” dijo Mamajek. “Pero TRAPPIST-1 es como una vela de combustión lenta que brillará por cerca de 900 veces más que la edad actual del universo.”

Algunas de las pistas Burgasser y Mamajek utilizan para medir la edad de TRAPPIST-1 incluyen la rapidez con la estrella se mueve en su órbita alrededor de la Vía Láctea (estrellas más rápidas tienden a ser de mayor edad), la composición química de su atmósfera, y el número de flares en TRAPPIST- 1 que tuvo durante los períodos de su observación. Estas variables apuntaban a una estrella que es sustancialmente mayor que nuestro Sol.

Futuras observaciones con el telescopio espacial Hubble de la NASA y el próximo telescopio espacial James Webb pueden revelar si estos planetas tienen atmósferas, y si tales ambientes son como o parecidos al de la Tierra.

“Estos nuevos resultados proporcionan un contexto útil para futuras observaciones de estos planetas, lo que nos podría dar una gran comprensión de cómo se forman las atmósferas y como evolucionan, y si perduran o no”, dijo Tiffany Kataria, científico exoplanetista del JPL, que no participó en el estudio.

Observaciones futuras con Spitzer podrían ayudar a los científicos a afinar sus estimaciones de las densidades de los planetas de TRAPPIST-1, que trasmiten y dan comprensión de sus composiciones.

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Conocimientos sobre Titán gracias a Cassini

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Cassini se prepara para decir adiós a Titán


Estas dos vistas de la luna de Saturno, Titán, ejemplifican cómo la nave espacial Cassini ha revelado la superficie de este fascinante mundo. Créditos: NASA JPL-Caltech / Instituto de Ciencias del Espacio /

A pocas semanas de su dramática caída y final de la misión que termina destruida en la atmósfera de Saturno, la nave espacial Cassini de la NASA tiene una apretada agenda mientras se mantiene cada semana en órbita alrededor del planeta. En un par de órbitas, la mayor luna de Saturno, Titán, setará lo suficientemente cerca como para modificar la órbita de la sonda Cassini, haciendo que la nave espacial pueda acercarse un poco más de Saturno o ir un poco más lejos. Un par de esos pases distantes le permitirá será empujado a los márgenes interiores de los anillos de Saturno.

Titan estará esperando su paso una vez más cuando el camino ya se agota en septiembre. Un último encuentro, distante con la luna será el 11 de septiembre y marcará el comienzo de Cassini a su destino, con la nave espacial enviará de regreso datos científicos preciosos hasta que se pierde el contacto con la Tierra en su final.

Un mundo sin Velo: Cassini en Titán

El verdadero motor de la Misión

Los sobrevuelos repetidos a Titán se concibieron, desde el comienzo de la misión, como una manera de explorar la luna del tamaño de planetas misteriosos y para lanzar a Cassini hacia sus aventuras en el sistema de Saturno. Los científicos han estado ansiosos por un retorno a Titán desde la Voyager 1 que la sobrevoló en 1980 y no fue capaz de ver a través de la neblina densa, dorada que envuelve su superficie.

Titán es un poco más grande que el planeta Mercurio. Dado su tamaño, la luna tiene una gravedad significativa, que se utiliza para distorsionar el curso de la Cassini en su órbita alrededor de Saturno. Un único sobrevuelo cercano de Titán podría proporcionar más de un cambio en la velocidad necesaria de la nave espacial para reducir la velocidad y ser capturada por la gravedad de Saturno a su llegada en 2004.

Lo que hemos aprendido

En el transcurso de su misión de 13 años a Saturno, Cassini ha realizado 127 sobrevuelos cercanos de Titán, con muchas observaciones más distantes. Cassini también dejó la sonda Huygens de la Agencia Espacial Europea, que descendió a través de la atmósfera de Titán a la superficie en enero de 2005.

Los éxitos de la Cassini durante su misión incluyen la revelación de que, ya que los investigadores habían teorizado, de cuerpos de hidrocarburos líquidos abiertos en la superficie de Titán. Sorprendentemente, resultó que los lagos de Titán y mares se limita a los polos, con casi todo el líquido esta en las latitudes del norte en la época actual. Cassini encontró que la mayoría de Titán no tiene lagos, con grandes extensiones de dunas lineales más cerca del ecuador similares a lugares como Namibia en la Tierra. La nave espacial observó nubes gigantes de hidrocarburos que se ciernen sobre los polos de Titán y brillantes, con plumas de que se deslizaban a través del paisaje, dejando caer la lluvia de metano que oscurece la superficie. También hubo indicios de un océano de agua bajo la superficie helada de la luna.

Desde el principio, la imagen de Titán era irregular, pero cada encuentro construye sobre el anterior. A lo largo de toda la misión, la investigación de radar de Cassini fotografiada aproximadamente el 67 por ciento de la superficie de Titán, utilizando una gran antena de la nave espacial, en forma de platillo para hacer rebotar señales de la superficie de la luna. Las vistas desde las cámaras de imagen de Cassini, espectrómetro de infrarrojos y radares añaden lentamente y metódicamente detalles, la construcción de una visión más completa y de alta resolución de la imagen de Titán.

“Ahora que hemos completado la investigación de Titán por Cassini, tenemos suficiente detalle para ver realmente lo que Titán es como como un mundo” dijo Steve Wall, del equipo de radar de Cassini en el JPL.

Los científicos ahora tienen suficientes datos para entender la distribución de las características de la superficie de Titán (como montañas, dunas y mar) y el comportamiento de su atmósfera con el tiempo, y han sido capaces de comenzar a unir las piezas de cómo líquidos superficiales podrían migrar de polo a polo.

Entre las cosas que no estén seguros es exactamente cómo se está reponiendo el metano en la atmósfera de Titán, ya que se descompone con el tiempo por la luz solar. Los científicos ven alguna evidencia de actividad volcánica, con agua cargada de metano vista como “lava”, siendo esta detección definitiva difícil de alcanzar o asegurar.

Las observaciones a largo plazo de la Cassini aún podrían proporcionar pistas. Los investigadores han estado atentos a las nubes de lluvia de verano que aparecen en el polo norte, ya que sus modelos lo predijeron. Cassini observó nubes de lluvia en el polo sur en el verano austral en 2004. Sin embargo, hasta el momento, las nubes en las latitudes altas del norte han sido escasas.

“La atmósfera parece tener más inercia que la mayoría de los modelos que han asumido. Básicamente, se tarda más tiempo de lo que pensábamos que el clima cambia con las estaciones del año,” dijo Elizabeth Turtle, del equipo de imágenes de Cassini en la Universidad Johns Hopkins Laboratorio de Física Aplicada, Laurel, Maryland.

La llegada lenta de las nubes de verano del norte puede coincidir mejor con los modelos que predicen un depósito global del metano, dijo la Turtle. “No hay una reserva mundial en la superficie, por lo que si es que existe en el subsuelo que sería una revelación importante sobre Titán”. Esto apunta al valor de seguimiento a largo plazo de la Cassini de la atmósfera de Titán, dijo, como el monitoreo proporciona datos que se puede utilizar para probar los modelos e ideas.

Los resultados del último paso cercano

Cassini hizo su último sobrevuelo cercano de Titán el 22 de abril y que dio a la nave el empuje que necesitaba para saltar por encima de los anillos de Saturno y comenzar su última serie de órbitas, que pasan entre los anillos y el planeta.

Durante este sobrevuelo, el radar de la Cassini estaba ubicado como en el asiento del conductor para cumplir con las necesidades de observación y para determinar cómo se orienta la nave espacial a medida que pasaba a baja altura sobre la superficie una vez más a una altitud de 979 kilómetros. Una de las prioridades era tener una última mirada a la misteriosa características del equipo conocido como “islas mágicas”, que había aparecido y luego se desvanecieron en observaciones separadas años de diferencia. En el último pase no había “islas mágicas” para ser vistas. El equipo de radar sigue trabajando para entender que podría haber sido eso, los candidatos principales siguen siendo burbujas u ondas.

Lo más interesante para el equipo de radar era un conjunto de observaciones que era a la vez el primero y el último de su tipo, en el que se utilizó el instrumento para sondear la profundidad de varios de los pequeños lagos que salpican la región del polo norte de Titán. En el futuro, los investigadores estarán trabajando para desentrañar la información de estos datos sobre la composición de los lagos, en términos de metano versus etano.

Cuando la Cassini se fue más allá de su último encuentro cercano con Titán, se dirigió hacia su gran final, el radar fotografiada una larga franja de la superficie que incluía terreno se ve en el primer sobrevuelo de Titán en 2004. “Es bastante notable que terminamos cerca de donde empezamos”, dijo Wall. “La diferencia es cómo nuestro conocimiento ha crecido enriquecido, y cómo las preguntas que nos estamos haciendo sobre Titán han evolucionado.”

La misión Cassini-Huygens es un proyecto cooperativo de la NASA, de la ESA (Agencia Espacial Europea) y de la Agencia Espacial Italiana.

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